¿Qué es la Adolescencia?
La adolescencia según Arminda Aberastury
"La etapa de la vida en la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales
internalizadas y verificadas en la realidad que el medio social le ofrece,
mediante elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la
personalidad en un plano genital, lo que
sólo es posible si se hace el duelo por la identidad infantil"
(ABERASTURY, KNOBEL. 1984, Pág. 15)
Esta etapa es muy conflictiva, tanto para el adolescente como para sus
padres, en su relación con el mundo externo. Esto se debe a que el niño, en un
momento de su vida en el que sentía cómodo consigo mismo, con su relación de
dependencia y sin ninguna responsabilidad; en un corto tiempo, se despierta con su cuerpo diferente y con un montón de
responsabilidades, expectativas nuevas de sus padres respecto a éste y su comportamiento. Ya no se siente el mismo, ha perdido su identidad.
¿Qué es la identidad? La identidad es según Erikson "La capacidad
que tiene el Yo de mantener una mismidad y continuidad frente al destino
cambiante".
El adolescente se pregunta: ¿quién soy? y "el adulto era el frontón
necesario para que el joven tenista hiciera sus prácticas, se probara, probara
los golpes, mejorara sus tiros y resultara, no sin desgaste para el frontón, un
adulto hecho y derecho, es decir un buen jugador. (Ídem, 1968, Pág. 45)
Durante la infancia, el niño vive en un mundo de fantasía y de despreocupación total. Esto
va acompañado de una relación de dependencia hacia los padres, en la cual vive
muy cómodamente. Dicha identidad de niño dependiente y sin preocupaciones que
tiene en la infancia, entra en crisis con la aparición de los caracteres sexuales secundarios. De pronto todo
cambia, su comportamiento debe corregirse porque le dicen que ya no es un niño,
pero él se siente igual que "ayer", cuando dicho comportamiento
estaba bien visto. Pero ahora, en un cambio en la actitud de los padres que se da en un período breve de tiempo, pues el cuerpo
madura rápidamente. Esto se debe a que los padres no se dan cuenta, que lo que
maduró de forma muy rápida fue sólo su cuerpo, y que éste no madura de igual
manera que la mente del niño. Es ahí que se produce un desfasaje entre el Yo
psicológico y el Yo corporal. Es aquí cuando entra en crisis.
La crisis de Identidad es, según Erikson: "(...)conflictos graves, cuya sensación de confusión es más bien debida a una guerra dentro de ellos mismos, así como los rebeldes confusos y delincuentes
se hallan en guerra con su sociedad(…)".
El adolescente pierde su identidad infantil o más bien ésta entra en
crisis, cuando su cuerpo infantil pasa a convertirse en uno de
"adulto", por los cambios que trae aparejados la pubertad.
Con estos cambios que se dan en lo físico, también vienen dados los
cambios psicológicos de pérdida de identidad.
El adolescente debe adaptarse ahora a su "cuerpo nuevo" y
buscar una nueva identidad. Éste debe modificar su estructura psíquica, para adaptarla, necesariamente a este nuevo esquema corporal.
Ésta se alcanza mediante una disociación, proyección e Introyección que
permiten el
conocimiento del "self" y a su
mundo externo, o sea de su mundo interno y externo.
Los
Duelos de la Adolescencia
Para lograr una identidad madura, el adolescente tendrá que pasar por
tres duelos básicos, según Aberastury y Knobel, y un cuarto duelo por la
bisexualidad infantil.
Estos son:
a) el duelo por el cuerpo infantil,
b) el duelo por el rol y la identidad infantil, y
Las
Etapas del duelo
·
1) La negación, mecanismo por el cual el
sujeto rechaza la idea de pérdida, muestra incredulidad, siente ira. Es lo que nos lleva a decir: "No puede
ser que haya muerto, lo vi ayer por la calle", cuando inesperadamente
recibimos la noticia de la
muerte de un amigo, aunque sepamos
que hay muchas maneras de morir en pocas horas. Esto le sucede al adolescente
en cada uno de los tipos de duelos.
·
2) La resignación, en la cual se admite la
pérdida y sobreviene como afecto la pena.
·
3) El desapego, en la que se renuncia al
objeto y se produce la adaptación a la vida sin él. Esta última etapa permite
el apego a nuevos objetos.
Los duelos en la adolescencia afectan tanto a los padres como a los
hijos. Knobel dice que es "una ambivalencia dual". Por ejemplo, esto
se ve, en la angustia de los hijos por los padres de la infancia, y la angustia
que sienten luego los padres por los hijos de la infancia; por miedo de estos a
envejecer y a enfrentarse a una muerte próxima. Es tal vez por esto que se hace tan conflictiva esta etapa.
a.
El duelo por el cuerpo infantil:
Consiste en ir aceptando las modificaciones biológicas, ante las cuales
siente impotencia, ya que no puede hacer nada para frenar estos cambios. Esto
se refleja en cierta rebeldía en la esfera del pensamiento. Así siente un fenómeno de despersonificación, se halla incómodo con su
cuerpo, como torpe, tira y rompe todo. Los movimientos que antes hacía para
alcanzar las cosas no dan los mismos resultados, y sus padres le reprochan
constantemente, le dicen que tira todo. ¿Qué te pasa, que antes eras tan
cuidadoso? Como consecuencia de dichos reproches, trata de negar la pérdida de
su identidad y su cuerpo infantil, para retener los logros que tuvo de chico.
Las fluctuaciones constantes de la realidad, que lo ponen en una nueva
situación frente a sus padres, familia y mundo externo, lo impulsa a elaborar esa pérdida, a ir conformando su
nueva personalidad.
b.
Duelo por la identidad y rol infantil:
El niño en su infancia, acepta su relativa impotencia, necesita de otras
personas que cumplan sus funciones yoicas, y su yo, mediante la proyección e Introyección configura su
identificación. En la adolescencia, se sufre un "fracaso de
personificación". No se da cuenta de cómo debe actuar, ya que no es un
niño pero tampoco un adulto. Es lo suficientemente grande para ser un niño y
por tanto no puede mantener la dependencia infantil aunque quisiera. Esto es
debido a la actitud de sus padres que ahora tienen para con él. Pero tampoco
puede asumir la independencia adulta. Sufre una confusión de roles.
En este período surge un tipo de pensamiento en el que despersonaliza a
los seres humanos, utilizándolos como objetos, como medios para sus satisfacciones. Este manejo de las personas demuestra una
clara inestabilidad afectiva e indiferencia hacia los demás.
Pero mediante la "barra" (grupo de pares) es que se siente seguro en esa uniformidad que el grupo le da. Más tarde irá adoptando roles
cambiantes y participando activamente en el grupo, y es así, que de a poco toma
las responsabilidades y las culpas grupales. Mediante estas proyecciones e
introyecciones es que va asimilando y desechando identificaciones hasta llegar
a formar una propia.
Aberastury y Knobel dicen que: "La exageración o fijación de este
proceso por no elaborar el duelo por la identidad y por el rol infantil explica
las conductas psicópatas tratando a las personas como objetos, para así lograr
sus objetivos. También se ve en el desafecto y crueldad con el objeto(…)"
Normalmente el adolescente va aceptando las pérdidas de su cuerpo
infantil y su rol infantil; al mismo tiempo que va cambiando la imagen de sus padres infantiles, sustituyéndolas por la de los padres
actuales, en el próximo duelo.
c.
Duelo por los padres de la infancia
El adolescente empieza a separarse de sus padres. Lo que marcará el
"fin de la relación de dependencia" que mantenía con ellos. Es más
que obvio que sigue dependiendo de ellos, no sólo económicamente, sino
sentimentalmente, ya que necesitan de la comprensión y la aprobación de éstos
(sentirse aceptado). Además tiene la necesidad de una identidad fuera de la
familia, aunque inconscientemente, también se siente parte de ella. Es una
contradicción más de las muchas que caracterizan esta etapa.
La búsqueda de un nuevo estatus, que le es transferido a este por su
cuerpo, mediante los cambios corporales, lo llevan a una nueva búsqueda de
identidad y un nuevo rol por el infantil ya superado. La independencia de la
que hablamos es relativa, ya que si le dieran una verdadera libertad e independencia, éste la sentiría como abandono. Es menester, que el
pasaje de la relación infantil que tenía con los padres a la adolescencia (de
una dependencia total a una pseudo-independencia), sea lento. Esto facilitará
su independencia en un futuro, y hará menos traumático el duelo.
Esta pseudo-independencia se ve claramente en la necesidad de pedir
prestado el auto a sus padres, en el momento de pedir para llegar más tarde de
la hora que estaba pactada antes, ante la necesidad de pedirles dinero, etc. Lo hacen, porque sienten la necesidad de aparentar una cierta
independencia económica frente a sus compañeros de grupo, de sentirse casi un
"adulto". Este proceso de independencia y pérdida, es sentido tanto
por el adolescente como por los padres, ya que estos se dan cuenta de que sus
hijos están creciendo y con esto les viene a la mente la idea próxima, en algún
momento, de la muerte. La idea de esto les produce la necesidad de retener la
relación de padres infantiles que mantenían con su hijo de la infancia. Esto lo
hacen a través de la dependencia económica, no permitiéndoles ciertos gustos o
salidas. Volvemos a notar que estos duelos son vividos de igual forma tanto por
los padres como por los hijos.
Los cambios biológicos que se dan en la pubertad, le imponen la sexualidad genital e intensifican el duelo por el cuerpo infantil y el sexo opuesto perdido. Durante la infancia el niño se masturbaba para negar
la pérdida del sexo opuesto, aunque también a manera de exploración. En cambio
en la pubertad, se da primero a manera de exploración y después como búsqueda
de placer debido a fantasías eróticas. Esto lo hace en soledad, por la carga de
culpa emocional que le proporciona el "súper-yo", con todo el peso
que le impone la sociedad.
La definición de su capacidad pro-creativa y su rol en la pareja, (el
duelo por la bisexualidad) se debe a la resolución nuevamente del complejo de Edipo,
el cual lo llevará a buscar pareja fuera del núcleo familiar. La aparición de
los caracteres sexuales primarios (como ya explicamos arriba), lo llevarán a la
definición sobre su rol en la relación de procreación.
d.
Duelo es por la bisexualidad
En esta etapa se configura el pasaje del auto-erotismo a la
heterosexualidad, pasando por estados de homosexualidad. Esto parece obvio, pero le choca mucho a la gente, ya que el
adolescente primero se mira así mismo y se explora (auto erotismo), luego debe
fijarse en el mismo sexo para compararse (homosexualidad), lo hace mediante el juego y el "toqueteo". Cuando hablamos de homosexualidad, no
tenemos que caer en el simplismo de tomarlo en el sentido de genitalidad,
aunque podría llegar a darse. En los hombres se ve en los juegos de mano, y en la
mujer en ese ir constantemente del
brazo con la amiga, en el baile entre ellas, etc. Es bastante coherente que se
fije primero en el mismo sexo, y recién ahí tender a buscar una relación en el
sexo opuesto. No suele darse un corte tan grande en el pasaje del autoerotismo
a la heterosexualidad.
Aberastury y Knobel dicen que estos comportamientos son normales en la
adolescencia.
La duración de la adolescencia, depende de la sociedad y la cultura en la que este se encuentre. Por eso no debe estudiársele al adolescente
igual que a un ciudadano arquetípico, porque dependiendo del sector
sociocultural y económico en que se encuentre, hay variantes en las vivencias
de estas edades que no puede hacer menos que plantear desde otros ángulos.
Ejemplo: no es lo mismo un adolescente de las zonas rurales, del urbano.
En los primeros es más fácil el ingreso a las tareas, de forma graduada y
claramente especificadas, lo que los ayuda a madurar más rápido. En cambio, los
segundos no tiene acceso gradual a los modos de producción, esto le causa
cierta frustración e inseguridad. Aparte a la hora de buscar trabajo se les dificulta mucho por la falta de experiencia, quedando así
relegado a ser mano de obra barata dentro de los medio de producción, o peor aún un desocupado. De esta manera, se provoca en él, un
sentimiento de angustia e inferioridad por no poder conseguir un buen trabajo.
Pero todos los autores están de acuerdo en que empieza con los cambios
puberales y los caracteres sexuales secundarios que se dan en la pubertad, y
que termina con la aceptación de la nueva identidad adulta.
Las causas, por qué la crisis de identidad se da en este período, son
que el individuo no puede desarrollar los requisitos de desarrollo fisiológico,
maduración mental y responsabilidad
social adecuada, acompasadamente;
para experimentar y atravesar esta etapa de su vida. No se puede hablar de superar
una crisis, sin que la identidad haya encontrado una forma determinada para la
vida ulterior de un modo más decisivo. Para lograrlo, debe enfrentarse al mundo
de los adultos, algo para lo que no está preparado aun; pues debe desprenderse
de su mundo infantil.
En resumen, el adolescente debe alcanzar un equilibrio entre el yo
psicológico y el yo corporal; debe tener un grado de madurez como para aceptar
una genitalidad adulta. Esto consiste en la capacidad para procrear y hacerse
cargo de ella, con sus respectivas responsabilidades.
Cuando sea capaz de resolver en forma
satisfactoria los tres duelos, más el duelo por la bisexualidad infantil y
conseguir la independencia económica; allí será el fin de su adolescencia.
LA IMAGEN
INCONSCIENTE DEL CUERPO
Concepto central en psicoanálisis francés acuñado
por Dolto
ESQUEMA CORPORAL
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El Esquema corporal es la representación que cada
uno se hace de su cuerpo y le sirve de referencia en el espacio.
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IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO
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La Imagen Inconsciente del Cuerpo es la
representación inconsciente que cada uno se hace de su cuerpo de ayer y de
hoy vibrante de deseos, lenguaje y ternura.
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IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO
- La Imagen Inconsciente del Cuerpo es propia de cada individuo
- La Imagen Inconsciente del Cuerpo se forma durante los tres primeros años de vida.
- Se construye y se organiza siguiendo los estadios del desarrollo del pequeño.
- Cada etapa de la formación de la Imagen se abre a cambio de sufrir el precio de una castración
- Es fundamentalmente inconsciente, pero puede volverse parcialmente consciente gracias al psicoanalista, que la percibe en las manifestaciones del paciente y se la revela
- Se estructura en el seno de la relación deseante, lingüística y afectiva con el prójimo
- Me asegura una estabilidad, una constancia y una mismidad de base.
El ser humano para Dolto es aquel que tiene el deseo irreductible,
la voluntad tenaz de comunicarse con otro ser humano.
• La primera célula embrionaria es ya una persona, por cuanto esa célula está animada por el poderoso impulso de unirse al otro y, ante todo, de unirse y comunicarse con la madre que la protege en su seno.
• El otro ya está ahí, mucho antes del nacimiento, como el interlocutor inmanente a nuestra humanidad.
• Detrás de las palabras, los dibujos, los juegos y las actitudes del niño, existe un lenguaje muy especial que permite una comunicación intima entre el psicoanalista y el pequeño paciente.
• ¿Cuál ese lenguaje?
• Las sensaciones experimentadas por ese niño cuando era bebe han quedado grabadas en su Inc y se organizaron en un lenguaje interior, corporal y mudo que los analistas podemos llegar a captar, a traducir y a hablar.
• Se trata de un lenguaje de las sensaciones experimentadas por todo niño desde su vida fetal hasta los tres años, un lenguaje arcaico y olvidado que el niño de hoy habla sin saber que lo habla.
• ¿Cómo lo habla?
• Cuando en sesión revive esas antiguas sensaciones, lo habla indirectamente dibujando, moviéndose, jugando y, sobre todo, lo habla a través de los síntomas.
• Es el conjunto de las primeras y numerosas impresiones grabadas en el psiquismo infantil por las sensaciones corporales que un bebe, o incluso un feto, experimenta en contacto con su madre, en el contacto carnal, afectivo y simbólico con ella.
• Son sensaciones experimentadas y las imágenes ya desde la gestación y a lo largo de los tres primeros años de la vida hasta que descubre su imagen en el espejo.
TIPO DE SENSACIONES
• Exteroceptiva, que reacciona a las excitaciones provenientes del exterior;
• Interoceptiva o visceral, que reacciona a las excitaciones provenientes del interior del cuerpo.
• Propioceptiva, que reacciona a las excitaciones procedentes de los movimientos, las posturas y el tono corporal.
Las sensaciones que más inviste el niño se dividen en tres grandes grupos:
I.
las
sensaciones barestésicas (debidas a la presión del líquido amniótico que lo
envuelve o, más tarde, a la presión atmosférica) y las sensaciones
propioceptivas, sensaciones que le dan al bebé la impresión de que su cuerpo es
una masa densa y estable;
II.
las
sensaciones interoceptivas o viscerales, que le dan la impresión de que su
cuerpo es una masa agitada por el flujo y reflujo de las tensiones orgánicas
esencialmente digestivas.
III.
están las
sensaciones erógenas que emanan sobre todo de la boca y el ano y que le dan la
impresión de que todo su cuerpo es un orificio que palpita de placer. De modo
que son sensaciones que le hacen sentir el cuerpo como una base estable, como
una masa tónica o como un orificio erógeno.
TRES COMPONENTES DE LA IMAGEN
INCONSCIENTE DEL CUERPO
Ø LA IMAGEN DE BASE
Ø LA IMAGEN FUNCIONAL
Ø LA IMAGEN ERÓGENA
Dolto propone
así distinguir estos tres grandes componentes de la Imagen del Cuerpo, tres
componentes vinculados entre sí de manera fluida y dinámica.
Estos
componentes son tan indisociables que, cuando uno de ellos sufre una
perturbación, todo el conjunto resulta afectado.
La Imagen
de Base es la que le da al
niño la convicción de que su cuerpo se asienta sobre un suelo firme que lo
sostiene y lo soporta. Y, si pensamos en el período de gestación, la Imagen de
Base es también la que le comunica al feto la impresión de que su cuerpo
germinal está contenido en el líquido amniótico, del que percibe la densidad y
el calor protectores. Más tarde, la Imagen de Base puede, por ejemplo, socorrer
a un niño angustiado, al permitirle sentir su masa corporal y replegarse en
ella como en un refugio acogedor donde puede encerrarse y sentirse seguro.
De los tres
componentes mencionados, la Imagen de Base es la que le da al pequeño la
impresión de que su ser y su cuerpo vivo y sometido a la ley de la gravedad son
una sola cosa. Éste es el cogito
constitutivo de todo ser humano: "Siento mi cuerpo vivo y saciado, luego
existo."
Agreguemos, por
último, que la Imagen de Base varía de acuerdo con los distintos estadios
libidinales, pues cada estadio tiene su propia Imagen de Base, así como también
tiene su propia Imagen Funcional y su propia Imagen Erógena. Si tomamos el
ejemplo del estadio oral en el que el bebé de pecho está cobijado entre los
brazos de la madre, veremos que la Imagen de Base se imprime cuando el niño
percibe su cuerpo como una masa compacta de formas curvas, subdividida en un
bloque cefálico y en otro troncal y que forma un todo unificado por la
sensación global de una segunda masa continente y portadora, materializada por
los brazos reconfortantes de la madre.
La Imagen
Funcional. Mientras que la
Imagen de Base es la Imagen de la sensación de un cuerpo en reposo dotado de un
aplomo tranquilizador, la Imagen Funcional es, por el contrario, la imagen de
la sensación de un cuerpo agitado y febril, todo él inclinado a la satisfacción
de necesidades y deseos, un cuerpo al acecho de objetos concretos que puedan
saciar sus necesidades y en busca de objetos imaginarios y simbólicos para
satisfacer sus deseos. El cuerpo infantil de la Imagen Funcional nunca es un
cuerpo calmo y sereno, sino que es un cuerpo en constante actividad, abierto a
intercambios "sustanciales" con una madre que responde a las
necesidades y entregado a intercambios "sutiles" con una madre que
responde a los deseos de ternura y a las solicitudes de placer. Françoise Dolto
distingue, por un lado, los objetos concretos y sustanciales, tales como el
alimento y los excrementos, que intervienen en el contacto cuerpo a cuerpo entre
el niño y la madre y, por el otro, los objetos sutiles, perceptibles a
distancia, tales como una mirada tierna, el timbre de una voz o el delicado y
suave olor de una piel.
La Imagen
Erógena, por su parte, es la
imagen de un cuerpo sentido como un orificio entregado al placer, cuyos bordes
se contraen y se dilatan al ritmo alternado de la satisfacción y la carencia.
Apresurémonos a
decir que, de las tres imágenes, la Imagen de Base es la más importante, puesto
que, en cada estadio libidinal, le proporciona al niño el sentimiento de
existir, vale decir, el sentimiento instintivo de ser, sencillamente de ser.
Por ello, cuando un niño recibe una herida en cualquiera de las tres imágenes
de un estadio libidinal determinado, regresa automática- mente a la Imagen de Base
del estadio precedente, a fin de recobrar lo antes posible la seguridad que le
faltaba. En el fondo, el niño que tiene una regresión sólo busca una seguridad
fundamental: poder decirse "Yo soy yo". No obstante, ese retorno tranquilizador
a un estadio anterior también lo hace sufrir por- que, al haber retrocedido, se
encuentra de pronto desfasado.
Para los demás
sigue teniendo su edad, pero para sí mismo se ha vuelto nuevamente pequeño:
"Me siento pequeño pero los demás me toman por alguien más grande. ¡Es
insoportable!".
En consecuencia, cuando el terapeuta se encuentre en presencia de un niño o
un adulto que sufre, debe saber que esa persona sufre por dos razones: primero,
porque ha sido afectado por un acontecimiento perturbador y, después, porque, como
regresó al pasado para buscar la seguridad de su Imagen de Base anterior, se
siente desamparado por no estar ya en concordancia con su realidad presente. El
niño sufre porque perdió una parte de sí mismo y porque, al haber experimentado
una regresión en busca de la seguridad perdida, queda en una situación incómoda
respecto de su presente. Sufre porque está desmembrado entre dos imágenes: la
actual, herida como consecuencia de un acontecimiento traumático, y la antigua,
tranquilizadora pero anacrónica, que, si bien lo protege, lo aísla del mundo.
Luego, cuando presente el ejemplo clínico de un caso de regresión, el lector
comprenderá mejor ese desgarramiento doloroso entre las dos imágenes, una
magullada y la otra compasiva pero invalidante. Pero, insisto, es principalmente
la Imagen de Base la que instituye en el niño y en todos nosotros ese estado
permanente de una certeza inalterable y no consciente de existir.
Dice J. D. Nasio:
“…usted, lector, está allí, con este libro en sus manos, dispuesto a leerme,
seguro de que el suelo permanece firme, olvidado del espacio que lo contiene y
del tiempo que lo atraviesa. Por supuesto, la mayor parte de nosotros goza de
ese estado de sana despreocupación, pero hay seres que, heridos en su Imagen de
Base, están constantemente alertas, dispuestos a defenderse de un hipotético
peligro inminente. Sufrir semejante aprensión, puramente imaginaria, les
demanda un esfuerzo extenuante.
Vemos,
pues, hasta qué punto la Imagen de Base es vital y esencial. Le procura a cada
uno el triple sentimiento de permanecer estable, más allá de los incesantes
desplazamientos en el espacio, de continuar siendo el mismo, más allá de los
cambios en el tiempo y, por último, el sentimiento de seguir siendo consistente,
más allá de los innumerables intercambios con los demás y con el medio
circundante. La sensación de permanecer estable en el espacio, de continuar
siendo el mismo en el tiempo y de seguir siendo consistente ante la alteridad
de los seres y de las cosas da fundamento, en lo más profundo de cada uno de
nosotros, a la certeza absoluta de continuar siendo siempre la misma persona al
tiempo que evolucionamos constantemente. No soy el mismo que hace cinco minutos
y, sin embargo, soy el mismo desde hace cincuenta años. Precisamente esta antinomia
entre lo diferente y lo idéntico es la que funda el "sí mismo". Ser
uno mismo es, pues, ser ese que permanece estable, idéntico a sí mismo y
consistente a pesar de los inevitables cambios que jalonan una existencia. Con
todo, si queremos aproximamos lo más posible a la incognoscible esencia de ese "sí
mismo", descubrimos que el sentimiento de uno mismo, en el fondo, no es
más que un nombre que designa un deseo, el deseo de vivir, el amor innegable
por la vida. Sí, sentirse uno mismo supone ante todo la inquebrantable voluntad
de ser, de no dejar de ser, de ser al máximo nosotros mismos y hasta más allá
de nosotros mismos. Françoise Dolto llamó precisamente a ese deseo de vivir, de
durar y de superarse "narcisismo primordial"….
Bibliografía
ü Dolto “Imagen inconsciente del cuerpo”
ü Nasio “El cuerpo y sus imágenes”
TRANSTORNOS DE ALIMENTACIÓN
Para profundizar sobre los transtornos de la alimentación, ver el siguiente powerpoint trabajado en clase acerca de las dismorfias corporales..
ver...
TRANSTORNOS DE ALIMENTACIÓN
Para profundizar sobre los transtornos de la alimentación, ver el siguiente powerpoint trabajado en clase acerca de las dismorfias corporales..
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