sábado, 27 de junio de 2015

MÓDULO N°2

¿Qué es la Adolescencia?
La adolescencia según Arminda Aberastury
"La etapa de la vida en la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales internalizadas y verificadas en la realidad que el medio social le ofrece, mediante elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es posible si se hace el duelo por la identidad infantil" (ABERASTURY, KNOBEL. 1984, Pág. 15)
Esta etapa es muy conflictiva, tanto para el adolescente como para sus padres, en su relación con el mundo externo. Esto se debe a que el niño, en un momento de su vida en el que sentía cómodo consigo mismo, con su relación de dependencia y sin ninguna responsabilidad; en un corto tiempo, se despierta con su cuerpo diferente y con un montón de responsabilidades, expectativas nuevas de sus padres respecto a éste y su comportamiento. Ya no se siente el mismo, ha perdido su identidad.
¿Qué es la identidad? La identidad es según Erikson "La capacidad que tiene el Yo de mantener una mismidad y continuidad frente al destino cambiante".
El adolescente se pregunta: ¿quién soy? y "el adulto era el frontón necesario para que el joven tenista hiciera sus prácticas, se probara, probara los golpes, mejorara sus tiros y resultara, no sin desgaste para el frontón, un adulto hecho y derecho, es decir un buen jugador. (Ídem, 1968, Pág. 45)
Durante la infancia, el niño vive en un mundo de fantasía y de despreocupación total. Esto va acompañado de una relación de dependencia hacia los padres, en la cual vive muy cómodamente. Dicha identidad de niño dependiente y sin preocupaciones que tiene en la infancia, entra en crisis con la aparición de los caracteres sexuales secundarios. De pronto todo cambia, su comportamiento debe corregirse porque le dicen que ya no es un niño, pero él se siente igual que "ayer", cuando dicho comportamiento estaba bien visto. Pero ahora, en un cambio en la actitud de los padres que se da en un período breve de tiempo, pues el cuerpo madura rápidamente. Esto se debe a que los padres no se dan cuenta, que lo que maduró de forma muy rápida fue sólo su cuerpo, y que éste no madura de igual manera que la mente del niño. Es ahí que se produce un desfasaje entre el Yo psicológico y el Yo corporal. Es aquí cuando entra en crisis.
La crisis de Identidad es, según Erikson: "(...)conflictos graves, cuya sensación de confusión es más bien debida a una guerra dentro de ellos mismos, así como los rebeldes confusos y delincuentes se hallan en guerra con su sociedad(…)".
El adolescente pierde su identidad infantil o más bien ésta entra en crisis, cuando su cuerpo infantil pasa a convertirse en uno de "adulto", por los cambios que trae aparejados la pubertad.
Con estos cambios que se dan en lo físico, también vienen dados los cambios psicológicos de pérdida de identidad.
El adolescente debe adaptarse ahora a su "cuerpo nuevo" y buscar una nueva identidad. Éste debe modificar su estructura psíquica, para adaptarla, necesariamente a este nuevo esquema corporal. Ésta se alcanza mediante una disociación, proyección e Introyección que permiten el conocimiento del "self" y a su mundo externo, o sea de su mundo interno y externo.
El "self" es un "auto-concepto", el "yo psicológico".
Cuando encuentre el equilibrio entre lo psíquico y lo corporal, hallará una nueva identidad.



Los Duelos de la Adolescencia
Para lograr una identidad madura, el adolescente tendrá que pasar por tres duelos básicos, según Aberastury y Knobel, y un cuarto duelo por la bisexualidad infantil.
Estos son:
a) el duelo por el cuerpo infantil,
b) el duelo por el rol y la identidad infantil, y
 c) el duelo por los padres de la infancia.

Las Etapas del duelo
Los procesos que se suceden en el duelo se han dividido en tres etapas
·                     1) La negación, mecanismo por el cual el sujeto rechaza la idea de pérdida, muestra incredulidad, siente ira. Es lo que nos lleva a decir: "No puede ser que haya muerto, lo vi ayer por la calle", cuando inesperadamente recibimos la noticia de la muerte de un amigo, aunque sepamos que hay muchas maneras de morir en pocas horas. Esto le sucede al adolescente en cada uno de los tipos de duelos.
·                     2) La resignación, en la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena.
·                     3) El desapego, en la que se renuncia al objeto y se produce la adaptación a la vida sin él. Esta última etapa permite el apego a nuevos objetos.
Los duelos en la adolescencia afectan tanto a los padres como a los hijos. Knobel dice que es "una ambivalencia dual". Por ejemplo, esto se ve, en la angustia de los hijos por los padres de la infancia, y la angustia que sienten luego los padres por los hijos de la infancia; por miedo de estos a envejecer y a enfrentarse a una muerte próxima. Es tal vez por esto que se hace tan conflictiva esta etapa.

a.            El duelo por el cuerpo infantil:
Consiste en ir aceptando las modificaciones biológicas, ante las cuales siente impotencia, ya que no puede hacer nada para frenar estos cambios. Esto se refleja en cierta rebeldía en la esfera del pensamiento. Así siente un fenómeno de despersonificación, se halla incómodo con su cuerpo, como torpe, tira y rompe todo. Los movimientos que antes hacía para alcanzar las cosas no dan los mismos resultados, y sus padres le reprochan constantemente, le dicen que tira todo. ¿Qué te pasa, que antes eras tan cuidadoso? Como consecuencia de dichos reproches, trata de negar la pérdida de su identidad y su cuerpo infantil, para retener los logros que tuvo de chico.
Las fluctuaciones constantes de la realidad, que lo ponen en una nueva situación frente a sus padres, familia y mundo externo, lo impulsa a elaborar esa pérdida, a ir conformando su nueva personalidad.

b.            Duelo por la identidad y rol infantil:
El niño en su infancia, acepta su relativa impotencia, necesita de otras personas que cumplan sus funciones yoicas, y su yo, mediante la proyección e Introyección configura su identificación. En la adolescencia, se sufre un "fracaso de personificación". No se da cuenta de cómo debe actuar, ya que no es un niño pero tampoco un adulto. Es lo suficientemente grande para ser un niño y por tanto no puede mantener la dependencia infantil aunque quisiera. Esto es debido a la actitud de sus padres que ahora tienen para con él. Pero tampoco puede asumir la independencia adulta. Sufre una confusión de roles.
En este período surge un tipo de pensamiento en el que despersonaliza a los seres humanos, utilizándolos como objetos, como medios para sus satisfacciones. Este manejo de las personas demuestra una clara inestabilidad afectiva e indiferencia hacia los demás.
Pero mediante la "barra" (grupo de pares) es que se siente seguro en esa uniformidad que el grupo le da. Más tarde irá adoptando roles cambiantes y participando activamente en el grupo, y es así, que de a poco toma las responsabilidades y las culpas grupales. Mediante estas proyecciones e introyecciones es que va asimilando y desechando identificaciones hasta llegar a formar una propia.
Aberastury y Knobel dicen que: "La exageración o fijación de este proceso por no elaborar el duelo por la identidad y por el rol infantil explica las conductas psicópatas tratando a las personas como objetos, para así lograr sus objetivos. También se ve en el desafecto y crueldad con el objeto(…)"
Normalmente el adolescente va aceptando las pérdidas de su cuerpo infantil y su rol infantil; al mismo tiempo que va cambiando la imagen de sus padres infantiles, sustituyéndolas por la de los padres actuales, en el próximo duelo.

c.            Duelo por los padres de la infancia
El adolescente empieza a separarse de sus padres. Lo que marcará el "fin de la relación de dependencia" que mantenía con ellos. Es más que obvio que sigue dependiendo de ellos, no sólo económicamente, sino sentimentalmente, ya que necesitan de la comprensión y la aprobación de éstos (sentirse aceptado). Además tiene la necesidad de una identidad fuera de la familia, aunque inconscientemente, también se siente parte de ella. Es una contradicción más de las muchas que caracterizan esta etapa.
La búsqueda de un nuevo estatus, que le es transferido a este por su cuerpo, mediante los cambios corporales, lo llevan a una nueva búsqueda de identidad y un nuevo rol por el infantil ya superado. La independencia de la que hablamos es relativa, ya que si le dieran una verdadera libertad e independencia, éste la sentiría como abandono. Es menester, que el pasaje de la relación infantil que tenía con los padres a la adolescencia (de una dependencia total a una pseudo-independencia), sea lento. Esto facilitará su independencia en un futuro, y hará menos traumático el duelo.
Esta pseudo-independencia se ve claramente en la necesidad de pedir prestado el auto a sus padres, en el momento de pedir para llegar más tarde de la hora que estaba pactada antes, ante la necesidad de pedirles dinero, etc. Lo hacen, porque sienten la necesidad de aparentar una cierta independencia económica frente a sus compañeros de grupo, de sentirse casi un "adulto". Este proceso de independencia y pérdida, es sentido tanto por el adolescente como por los padres, ya que estos se dan cuenta de que sus hijos están creciendo y con esto les viene a la mente la idea próxima, en algún momento, de la muerte. La idea de esto les produce la necesidad de retener la relación de padres infantiles que mantenían con su hijo de la infancia. Esto lo hacen a través de la dependencia económica, no permitiéndoles ciertos gustos o salidas. Volvemos a notar que estos duelos son vividos de igual forma tanto por los padres como por los hijos.
Los cambios biológicos que se dan en la pubertad, le imponen la sexualidad genital e intensifican el duelo por el cuerpo infantil y el sexo opuesto perdido. Durante la infancia el niño se masturbaba para negar la pérdida del sexo opuesto, aunque también a manera de exploración. En cambio en la pubertad, se da primero a manera de exploración y después como búsqueda de placer debido a fantasías eróticas. Esto lo hace en soledad, por la carga de culpa emocional que le proporciona el "súper-yo", con todo el peso que le impone la sociedad.
La definición de su capacidad pro-creativa y su rol en la pareja, (el duelo por la bisexualidad) se debe a la resolución nuevamente del complejo de Edipo, el cual lo llevará a buscar pareja fuera del núcleo familiar. La aparición de los caracteres sexuales primarios (como ya explicamos arriba), lo llevarán a la definición sobre su rol en la relación de procreación.

d.            Duelo es por la bisexualidad
En esta etapa se configura el pasaje del auto-erotismo a la heterosexualidad, pasando por estados de homosexualidad. Esto parece obvio, pero le choca mucho a la gente, ya que el adolescente primero se mira así mismo y se explora (auto erotismo), luego debe fijarse en el mismo sexo para compararse (homosexualidad), lo hace mediante el juego y el "toqueteo". Cuando hablamos de homosexualidad, no tenemos que caer en el simplismo de tomarlo en el sentido de genitalidad, aunque podría llegar a darse. En los hombres se ve en los juegos de mano, y en la mujer en ese ir constantemente del brazo con la amiga, en el baile entre ellas, etc. Es bastante coherente que se fije primero en el mismo sexo, y recién ahí tender a buscar una relación en el sexo opuesto. No suele darse un corte tan grande en el pasaje del autoerotismo a la heterosexualidad.
Aberastury y Knobel dicen que estos comportamientos son normales en la adolescencia.

La duración de la adolescencia, depende de la sociedad y la cultura en la que este se encuentre. Por eso no debe estudiársele al adolescente igual que a un ciudadano arquetípico, porque dependiendo del sector sociocultural y económico en que se encuentre, hay variantes en las vivencias de estas edades que no puede hacer menos que plantear desde otros ángulos.
Ejemplo: no es lo mismo un adolescente de las zonas rurales, del urbano. En los primeros es más fácil el ingreso a las tareas, de forma graduada y claramente especificadas, lo que los ayuda a madurar más rápido. En cambio, los segundos no tiene acceso gradual a los modos de producción, esto le causa cierta frustración e inseguridad. Aparte a la hora de buscar trabajo se les dificulta mucho por la falta de experiencia, quedando así relegado a ser mano de obra barata dentro de los medio de producción, o peor aún un desocupado. De esta manera, se provoca en él, un sentimiento de angustia e inferioridad por no poder conseguir un buen trabajo.
Pero todos los autores están de acuerdo en que empieza con los cambios puberales y los caracteres sexuales secundarios que se dan en la pubertad, y que termina con la aceptación de la nueva identidad adulta.
Las causas, por qué la crisis de identidad se da en este período, son que el individuo no puede desarrollar los requisitos de desarrollo fisiológico, maduración mental y responsabilidad social adecuada, acompasadamente; para experimentar y atravesar esta etapa de su vida. No se puede hablar de superar una crisis, sin que la identidad haya encontrado una forma determinada para la vida ulterior de un modo más decisivo. Para lograrlo, debe enfrentarse al mundo de los adultos, algo para lo que no está preparado aun; pues debe desprenderse de su mundo infantil.
En resumen, el adolescente debe alcanzar un equilibrio entre el yo psicológico y el yo corporal; debe tener un grado de madurez como para aceptar una genitalidad adulta. Esto consiste en la capacidad para procrear y hacerse cargo de ella, con sus respectivas responsabilidades.
Cuando sea capaz de resolver en forma satisfactoria los tres duelos, más el duelo por la bisexualidad infantil y conseguir la independencia económica; allí será el fin de su adolescencia.




LA IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO
Concepto central en psicoanálisis francés acuñado por Dolto

1.- DIFERENCIAR ESQUEMA CORPORAL DE IMAGEN CORPORAL

ESQUEMA CORPORAL

El Esquema corporal es la representación que cada uno se hace de su cuerpo y le sirve de referencia en el espacio.
               
  •   Esquema corporal es común a todos los seres humanos.
  •     Esquema corporal es un dato neurofisiológico.
  •    Esquema corporal es una realidad de hecho. Es una instantánea de nuestro cuerpo orgánico, sano o enfermo, tal como lo vivimos gracias a las sensaciones musculares, óseas, viscerales, circulatorias, etc.
  •    Esquema corporal es en parte inconsciente pero, en general. es preconsciente o consciente.
  •    Esquema corporal se elabora como resultado del aprendizaje de la experiencia motriz.
  •    Esquema corporal es independiente de la relación afectiva con el prójimo; puede desarrollarse incluso en condiciones de desamparo afectivo. 
  •     Esquema corporal procura una estabilidad temporo-espacial. Gracias a este esquema, evito los accidentes y protejo mi cuerpo. 



IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO

La Imagen Inconsciente del Cuerpo es la representación inconsciente que cada uno se hace de su cuerpo de ayer y de hoy vibrante de deseos, lenguaje y ternura.


  • ·     La Imagen Inconsciente del Cuerpo es propia de cada individuo
  • ·         La Imagen Inconsciente del Cuerpo se forma durante los tres primeros años de vida.
  • ·         La imagen Inconsciente del Cuerpo se construye y se organiza siguiendo los estadios del desarrollo del pequeño.
  •      Cada etapa de la formación de la Imagen se abre a cambio de sufrir el precio de una castración
  • ·         La Imagen Inconsciente del Cuerpo es fundamentalmente inconsciente, pero puede volverse parcialmente consciente gracias al psicoanalista, que la percibe en las manifestaciones del paciente y se la revela
  • ·         La Imagen Inconsciente del Cuerpo se estructura en el seno de la relación deseante, lingüística y afectiva con el prójimo
  • ·         La Imagen Inconsciente del Cuerpo me asegura una estabilidad, una constancia y una mismidad de base.



IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO

  •        La Imagen Inconsciente del Cuerpo es propia de cada individuo
  •        La Imagen Inconsciente del Cuerpo se forma durante los tres primeros años de vida.
  •        Se construye y se organiza siguiendo los estadios del desarrollo del pequeño.
  •        Cada etapa de la formación de la Imagen se abre a cambio de sufrir el precio de una castración
  •        Es fundamentalmente inconsciente, pero puede volverse parcialmente consciente gracias al psicoanalista, que la percibe en las manifestaciones del paciente y se la revela
  •     Se estructura en el seno de la relación deseante, lingüística y afectiva con el prójimo
  •       Me asegura una estabilidad, una constancia y una mismidad de base.

El ser humano para Dolto es aquel que tiene el deseo irreductible, la voluntad tenaz de comunicarse con otro ser humano.

La primera célula embrionaria es ya una persona,  por cuanto esa célula está animada por el poderoso impulso de unirse al otro y, ante todo, de unirse y comunicarse con la madre que la protege en su seno.
El otro ya está ahí, mucho antes  del nacimiento, como el interlocutor inmanente a nuestra humanidad.
Detrás de las palabras, los dibujos, los juegos y las actitudes del niño, existe un lenguaje muy especial que permite una comunicación intima entre el psicoanalista y el pequeño paciente.
¿Cuál ese lenguaje?
Las sensaciones experimentadas por ese niño cuando era bebe han quedado grabadas en su Inc y  se organizaron  en un lenguaje interior, corporal y mudo que los analistas podemos llegar a captar, a traducir y a hablar.
Se trata de un lenguaje de las sensaciones experimentadas por todo niño desde su vida fetal hasta los tres años, un lenguaje arcaico y olvidado que el niño de hoy habla sin saber que lo habla.
¿Cómo lo habla?
Cuando en sesión revive esas antiguas sensaciones, lo habla indirectamente dibujando, moviéndose, jugando y, sobre todo, lo habla a través de los síntomas.
Es el conjunto de las primeras y numerosas impresiones grabadas en el psiquismo infantil por las sensaciones  corporales que un bebe, o incluso un feto, experimenta en contacto con su madre, en el contacto carnal, afectivo y simbólico con ella.
Son sensaciones experimentadas y las imágenes ya desde la gestación y a lo largo de los tres primeros años de la vida hasta que descubre su imagen en el espejo.

TIPO DE SENSACIONES

Exteroceptiva, que reacciona a las excitaciones provenientes del exterior; 
Interoceptiva o visceral, que reacciona a las excitaciones provenientes del interior del cuerpo.
Propioceptiva, que reacciona a las excitaciones procedentes de los movimientos, las posturas y el tono corporal.

Las sensaciones que más inviste el niño se dividen en tres grandes grupos:

                                I.            las sensaciones barestésicas (debidas a la presión del líquido amniótico que lo envuelve o, más tarde, a la presión atmosférica) y las sensaciones propioceptivas, sensaciones que le dan al bebé la impresión de que su cuerpo es una masa densa y estable;
                              II.            las sensaciones interoceptivas o viscerales, que le dan la impresión de que su cuerpo es una masa agitada por el flujo y reflujo de las tensiones orgánicas esencialmente digestivas.
                            III.            están las sensaciones erógenas que emanan sobre todo de la boca y el ano y que le dan la impresión de que todo su cuerpo es un orificio que palpita de placer. De modo que son sensaciones que le hacen sentir el cuerpo como una base estable, como una masa tónica o como un orificio erógeno.

Pues bien, todas esas sensaciones investidas cincelarán la imagen inconsciente del niño.

TRES COMPONENTES DE LA IMAGEN INCONSCIENTE DEL CUERPO

Ø  LA IMAGEN DE BASE
Ø  LA IMAGEN FUNCIONAL
Ø  LA IMAGEN ERÓGENA


Dolto propone así distinguir estos tres grandes componentes de la Imagen del Cuerpo, tres componentes vinculados entre sí de manera fluida y dinámica.
Estos componentes son tan indisociables que, cuando uno de ellos sufre una perturbación, todo el conjunto resulta afectado.

La Imagen de Base es la que le da al niño la convicción de que su cuerpo se asienta sobre un suelo firme que lo sostiene y lo soporta. Y, si pensamos en el período de gestación, la Imagen de Base es también la que le comunica al feto la impresión de que su cuerpo germinal está contenido en el líquido amniótico, del que percibe la densidad y el calor protectores. Más tarde, la Imagen de Base puede, por ejemplo, socorrer a un niño angustiado, al permitirle sentir su masa corporal y replegarse en ella como en un refugio acogedor donde puede encerrarse y sentirse seguro.
De los tres componentes mencionados, la Imagen de Base es la que le da al pequeño la impresión de que su ser y su cuerpo vivo y sometido a la ley de la gravedad son una sola cosa. Éste es el cogito constitutivo de todo ser humano: "Siento mi cuerpo vivo y saciado, luego existo."
Agreguemos, por último, que la Imagen de Base varía de acuerdo con los distintos estadios libidinales, pues cada estadio tiene su propia Imagen de Base, así como también tiene su propia Imagen Funcional y su propia Imagen Erógena. Si tomamos el ejemplo del estadio oral en el que el bebé de pecho está cobijado entre los brazos de la madre, veremos que la Imagen de Base se imprime cuando el niño percibe su cuerpo como una masa compacta de formas curvas, subdividida en un bloque cefálico y en otro troncal y que forma un todo unificado por la sensación global de una segunda masa continente y portadora, materializada por los brazos reconfortantes de la madre.

La Imagen Funcional. Mientras que la Imagen de Base es la Imagen de la sensación de un cuerpo en reposo dotado de un aplomo tranquilizador, la Imagen Funcional es, por el contrario, la imagen de la sensación de un cuerpo agitado y febril, todo él inclinado a la satisfacción de necesidades y deseos, un cuerpo al acecho de objetos concretos que puedan saciar sus necesidades y en busca de objetos imaginarios y simbólicos para satisfacer sus deseos. El cuerpo infantil de la Imagen Funcional nunca es un cuerpo calmo y sereno, sino que es un cuerpo en constante actividad, abierto a intercambios "sustanciales" con una madre que responde a las necesidades y entregado a intercambios "sutiles" con una madre que responde a los deseos de ternura y a las solicitudes de placer. Françoise Dolto distingue, por un lado, los objetos concretos y sustanciales, tales como el alimento y los excrementos, que intervienen en el contacto cuerpo a cuerpo entre el niño y la madre y, por el otro, los objetos sutiles, perceptibles a distancia, tales como una mirada tierna, el timbre de una voz o el delicado y suave olor de una piel.

La Imagen Erógena, por su parte, es la imagen de un cuerpo sentido como un orificio entregado al placer, cuyos bordes se contraen y se dilatan al ritmo alternado de la satisfacción y la carencia.
Apresurémonos a decir que, de las tres imágenes, la Imagen de Base es la más importante, puesto que, en cada estadio libidinal, le proporciona al niño el sentimiento de existir, vale decir, el sentimiento instintivo de ser, sencillamente de ser. Por ello, cuando un niño recibe una herida en cualquiera de las tres imágenes de un estadio libidinal determinado, regresa automática- mente a la Imagen de Base del estadio precedente, a fin de recobrar lo antes posible la seguridad que le faltaba. En el fondo, el niño que tiene una regresión sólo busca una seguridad fundamental: poder decirse "Yo soy yo". No obstante, ese retorno tranquilizador a un estadio anterior también lo hace sufrir por- que, al haber retrocedido, se encuentra de pronto desfasado.
Para los demás sigue teniendo su edad, pero para sí mismo se ha vuelto nuevamente pequeño: "Me siento pequeño pero los demás me toman por alguien más grande. ¡Es insoportable!".

En consecuencia, cuando el terapeuta se encuentre en presencia de un niño o un adulto que sufre, debe saber que esa persona sufre por dos razones: primero, porque ha sido afectado por un acontecimiento perturbador y, después, porque, como regresó al pasado para buscar la seguridad de su Imagen de Base anterior, se siente desamparado por no estar ya en concordancia con su realidad presente. El niño sufre porque perdió una parte de sí mismo y porque, al haber experimentado una regresión en busca de la seguridad perdida, queda en una situación incómoda respecto de su presente. Sufre porque está desmembrado entre dos imágenes: la actual, herida como consecuencia de un acontecimiento traumático, y la antigua, tranquilizadora pero anacrónica, que, si bien lo protege, lo aísla del mundo. Luego, cuando presente el ejemplo clínico de un caso de regresión, el lector comprenderá mejor ese desgarramiento doloroso entre las dos imágenes, una magullada y la otra compasiva pero invalidante. Pero, insisto, es principalmente la Imagen de Base la que instituye en el niño y en todos nosotros ese estado permanente de una certeza inalterable y no consciente de existir.

Dice J. D. Nasio:

“…usted, lector, está allí, con este libro en sus manos, dispuesto a leerme, seguro de que el suelo permanece firme, olvidado del espacio que lo contiene y del tiempo que lo atraviesa. Por supuesto, la mayor parte de nosotros goza de ese estado de sana despreocupación, pero hay seres que, heridos en su Imagen de Base, están constantemente alertas, dispuestos a defenderse de un hipotético peligro inminente. Sufrir semejante aprensión, puramente imaginaria, les demanda un esfuerzo extenuante.
Vemos, pues, hasta qué punto la Imagen de Base es vital y esencial. Le procura a cada uno el triple sentimiento de permanecer estable, más allá de los incesantes desplazamientos en el espacio, de continuar siendo el mismo, más allá de los cambios en el tiempo y, por último, el sentimiento de seguir siendo consistente, más allá de los innumerables intercambios con los demás y con el medio circundante. La sensación de permanecer estable en el espacio, de continuar siendo el mismo en el tiempo y de seguir siendo consistente ante la alteridad de los seres y de las cosas da fundamento, en lo más profundo de cada uno de nosotros, a la certeza absoluta de continuar siendo siempre la misma persona al tiempo que evolucionamos constantemente. No soy el mismo que hace cinco minutos y, sin embargo, soy el mismo desde hace cincuenta años. Precisamente esta antinomia entre lo diferente y lo idéntico es la que funda el "sí mismo". Ser uno mismo es, pues, ser ese que permanece estable, idéntico a sí mismo y consistente a pesar de los inevitables cambios que jalonan una existencia. Con todo, si queremos aproximamos lo más posible a la incognoscible esencia de ese "sí mismo", descubrimos que el sentimiento de uno mismo, en el fondo, no es más que un nombre que designa un deseo, el deseo de vivir, el amor innegable por la vida. Sí, sentirse uno mismo supone ante todo la inquebrantable voluntad de ser, de no dejar de ser, de ser al máximo nosotros mismos y hasta más allá de nosotros mismos. Françoise Dolto llamó precisamente a ese deseo de vivir, de durar y de superarse "narcisismo primordial"….

Bibliografía

ü  Dolto “Imagen inconsciente del cuerpo”

ü  Nasio “El cuerpo y sus imágenes”




TRANSTORNOS DE ALIMENTACIÓN

Para profundizar sobre los transtornos de la alimentación, ver el siguiente powerpoint trabajado en clase acerca de las dismorfias corporales..

ver...


No hay comentarios.:

Publicar un comentario