jueves, 25 de junio de 2015

MÓDULO N°4

“Los adolescentes y la familia”
La adolescencia es un periodo de  desarrollo biológico, psicológico, sexual y social; posterior a la niñez, comienza con la pubertad que es la etapa de un proceso biológico en la que se dan cambios físicos en los órganos sexuales y hormonales, que traen consigo incertidumbres y dudas para esta etapa.

Cambios Físicos:
·         Crecimiento en el peso y talla.
·         Inicio de pubertad: incremento de producción de hormonas sexuales.
·         Atracción sexual.
·         Pérdida del cuerpo infantil y lucha por la aceptación de la apariencia física.
·         Maduración reproductiva

Cambios Psicológicos:
·         Se independizan de los padres.
·         Pérdida de los padres de la infancia.
·         Descubren su identidad.
·         Desarrollan y clarifican su sistema de valores.
·         Fluctuaciones del cambio de ánimo.
·         Fortalecer la autoestima.

Muchos estudios plantean que la cuestión de las emociones, la autonomía y la rebelión adolescente puede ser un fenómeno cultural y no el resultado de las hormonas, la pubertad, el egocentrismo y la búsqueda de la identidad. La adolescencia y los conflictos que esta conlleva, puede surgir de manera temprana o tardía, con mayor o menor intensidad, según las diferentes culturas.

La familia en la etapa adolescente:
 Están en una etapa complicada, en donde no son chicos pero tampoco son adultos, por lo que a menudo están en una posición donde quieren ser tratados como adultos pero no quieren tomar la responsabilidad que ello trae consigo. Edad en que se produce una especie de ruptura hacia sus padres, se enfrenta a intensos cambios  y por lo tanto también cambia su propio funcionamiento. Para el adolescente es un duelo el ir abandonando la seguridad de la dependencia infantil, así como el quiebre de la imagen parental idealizada.  Vive un conflicto interno entre la fuerte dependencia que aún tiene de sus padres y el deseo y la necesidad de independencia.
La decepción en los padres genera conflictos y problemas en la relación, de este modo, la convivencia con un hijo o hija adolescente no suele ser fácil. Los que hasta entonces eran niños y niñas complacientes se muestran de pronto vehementes y rebeldes. Estas actitudes desconcierta a los padres, quienes no saben cómo afrontar los conflictos permanentes con sus hijos/as, las estrategias que anteriormente utilizaban con ellos ya no funcionan y es necesario adaptarse al nuevo momento evolutivo e ir modificando las normas rígidas por límites más flexibles, negociados y acordados. Esto genera en los padres sentimientos de inseguridad y resulta complicado encontrar el equilibrio entre mantener un control y una autoridad sobre el adolescente y, al mismo tiempo, concederle cuotas de confianza y responsabilidad.

La amistad en la etapa adolescente:
Es una etapa muy influenciada por el grupo de iguales, “Los amigos” toman una gran importancia en la vida de los adolescentes. La opinión de sus amigos, su aceptación, los juicios que les den, los consejos que reciban tienen una enorme importancia. Son una parte muy importante en el desarrollo psico-social de los adolescentes. Debe controlarse su relación y actividades para detectar desviaciones peligrosas.

Comunicación con la familia:
Es de vital importancia en esta etapa de la vida, el que padres e hijos puedan comunicarse de manera afectiva,  caracterizado por un escuchar genuino, reconociendo el dolor o malestar interno del otro y de manera efectiva que conduzca a soluciones. En la adolescencia, la comunicación entre padres e hijos se hace más difícil, es fundamental que los padres sean conscientes de los obstáculos que dificultan la buena comunicación y que intenten superarlos, ya que el diálogo frecuente y la comunicación en positivo son elementos fundamentales para la satisfacción familiar y para el bienestar del adolescente. 

Consejos para mejorar el afecto y la comunicación:
·         Escucha lo que dice tu hijo/a, déjale terminar.
·         Ya no es un niño.
·         No critiques, no juzgues, no culpabilices.
·         Enséñale a comunicar sus sentimientos.
·         Controla tus impulsos.
·         No des lecciones.
·         Dale importancia a lo que te dice.

Razones de los silencios de los Adolescentes con sus padres:
·         No me entienden.
·         Se enfadan.
·         Por vergüenza.
·         No me toman en serio.
·         No tengo confianza.
·         Por inseguridad.
·         Son indiscretos (entrometidos).

Sin una base de conocimiento y comprensión acerca de las expectativas de los padres, el adolescente probablemente se sienta confundido cuando el padre exprese su desaprobación en cualquier hecho. Es el momento  en que los chicos comienzan a experimentar con conductas arriesgadas, como drogas, alcohol, tabaco y sexo.

Los adolescentes y los límites:
Los adolescentes cuestionan cada vez más las normas y límites, los padres deberán moderar sus reacciones para no ser demasiado severos ni demasiado blandos: ser amigos del adolescente no es la prioridad en esta etapa pero tampoco deben imponerse a cualquier precio. Los conflictos con el adolescente no deben evitarse pero que deben existir límites en la confrontación del conflicto. Los padres, al empezar el proceso de la rebeldía de sus hijos, tienen que examinar cómo pueden cambiar ellos mismos sus actitudes para dar mejor ejemplo con su vida familiar y social.
Los límites ayudan en la construcción de la personalidad del  adolescente, ya que conllevan el desarrollo de aspectos como la voluntad, la tolerancia a la frustración, el aplazamiento de las satisfacciones. A su vez, intenta poner obstáculos a los mismos, de esta forma aparecen los conflictos inherentes y naturales en todo proceso evolutivo.
·                    Rebeldía con causa justa: es comprensible y muy digno que un adolescente se rebele contra las grandes y graves injusticias que hay actualmente a su alrededor y que tome actitudes serias para ayudar a solucionarlas, aunque sea con sus limitados medios, que no suelen ser tan limitados. 
·                    Rebeldía sin causa: es la que manifiestan algunos adolescentes contra sus propios padres, aunque ellos nunca se sientan satisfechos y además sigan pidiendo más. Esa rebeldía sin causa no debe ser tolerable ni por los padres ni por la sociedad, la sociedad no perdona a los rebeldes sin causa justa.

Los adolescentes quieren hacer cosas sin el continuo control de los padres, y el hecho de pasar menos tiempos juntos, hace que esa distancia sea más notoria, habiendo así un deterioro de la comunicación entre padres e hijos.




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