Adolescencia Y Proyecto de Vida
Desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo
suele formularse preguntas con respecto al por qué y al para qué de su
existencia, que lo conducen a trazarse metas y a querer proyectarse hacia el
futuro en la búsqueda de respuestas y de su realización personal.
Eso sólo es posible a partir de la adolescencia; por tal motivo es en esta etapa en la que el ser humano está en
condiciones apropiadas para concebir un proyecto de vida, que lógicamente
estará anclado en toda su vida anterior.
Pero la adolescencia es un período especialmente sensible para que
aparezca la angustia. Casi todos los adolescentes han sentido
alguna vez esta sensación. En ocasiones, es la puerta de entrada a un proceso
patológico, aunque también puede ser algo pasajero. Suele definirse como un
temor a algo desconocido, que va acompañado de una serie de conductas
asociadas, bien de gran agitación o bien de incapacidad para reaccionar.
Aparecen una serie de sentimientos (de peligro inminente, de
desorganización…), que se asocian a síntomas físicos (malestar, palidez,
sudoración, taquicardia, sensación de ahogo…). Generalmente, el adolescente es
consciente de la relación entre estos aspectos físicos y las vivencias internas
que los han provocado.
Al llegar a la adolescencia, las jóvenes y los jóvenes se incorporan con
plenitud a la vida social, con toda su belleza, riesgos y complejidades. Es en
la sociedad donde los adolescentes encuentran motivos para expresarse, para
comunicarse, para formular sus más preciadas preguntas, para jugar y aprender,
para diseñar proyectos.
Para ellos el papel de los padres es acompañar a los
hijos en la lucha por descubrir su identidad, su originalidad y su exterioridad
con relación a las figuras paterna y materna, y su libertad y autonomía frente
al poder estatal, no es asunto de dialéctica, que afirma el progreso por la vía
de la negación, sino de interrelación dialógica, que construye la novedad desde
el encuentro por medio del diálogo.
La plenitud, la fuerza y el intenso movimiento de
cambio y reflexión que caracterizan la vida adolescente ponen a prueba el
equilibrio familiar. Por una parte, las madres y los padres tienen que
enfrentarse al hecho de que sus hijos, paulatinamente, están logrando su propia
autonomía. Entonces tienen que imaginar nuevas maneras de relacionarse con
ellas y con ellos, tienen que ajustar algunas de las reglas de la casa y tienen
que eliminar otras que, ahora, carecen de sentido.
En esta etapa del curso de vida, las relaciones entre padres e hijos
tienen que replantearse. Los hermanos menores, acostumbrados tal vez a contar
con el tiempo y el apoyo de los grandes, quieren seguir gozando de su atención.
Sin embargo, los hermanos grandes que atraviesan por la adolescencia no tienen
tiempo ni paciencia para dedicarles. En ocasiones, los hermanos mayores pueden
reaccionar con impaciencia ante las demandas y quejas de sus hermanos menores.
El papel que cumple la escuela también
es importante debido a que forma y educa en base
a valores como ser la honestidad, la responsabilidad,
la libertad, el amor, el respeto y la tolerancia.
El proyecto de vida está integrada por elementos como
ser: necesidades, valores, realidad, decisiones, metas, las cuales deben ser:
concebible, controlable, facilitadora etc.
Para apoyar las metas de los adolescentes se deberá hablarles sobre la necesidad de conocerse a sí mismos, apoyándoles para que
desarrollen el hábito de ver y pensar en forma positiva.
Si logran que
sus metas coincidan con su crecimiento
personal, podrán hacer a un lado todo aquello que le dañe, motivándolos
a atreverse a defender sus propias decisiones.
PROYECTO DE VIDA, TOMA DE
DECISIONES Y AUTONOMÌA
Tomar una decisión que repercutirá en nuestro futuro inmediato resulta
difícil porque no depende únicamente de las preferencias personales. La decisión debe considerar también factores
económicos, familiares y sociales, por lo que se pretende ofrecer a las y los
adolescentes las herramientas básicas para que incrementen sus conocimientos,
descubran sus potencialidades y preferencias y analicen los factores implicados
en su elección.
Tomar una decisión puede ser difícil si no se adquiere la costumbre de
hacerlo, Una vez se empieza a seguir este proceso, con lo que implica el
involucrarse en lo que a uno le sucede, a tener control sobre su vida y a
sentir satisfacción por ello, se hace más fácil el tomar decisiones.
PASOS PARA LA TOMA DE DECISIONES:
ü
Obtener información
ü
Analizar los valores
sociales y propios
ü
Hacer una lista de
las ventajas y desventajas de la
diferentes alternativas
ü
Calcular la
probabilidad de éxito de cada alternativa
ü
Analizar las
consecuencias a corto, mediano y largo plazo de la decisión
ü
Tomar la decisión
ü
Evaluar los
resultados de la decisión
UN PROYECTO DE VIDA:
•
En todas las edades,
pero de manera particular durante la adolescencia, el proyecto de vida puede
servir como sirven los faros del mar que dibujan un punto de luz a la
distancia: anuncian peligros, marcan tiempos, miden distancias y anticipan
llegadas. El proyecto de vida permite a los adolescentes un punto de referencia
para contrastar ideas, pedir opiniones, revisar acciones, rectificar rumbos,
calcular jornadas o solicitar apoyos necesarios.
Pero la El proyecto de vida puede convertirse en un
marco vital que permita a las y los adolescentes tomar las mejores decisiones:
las más informadas, las más debatidas, las más reflexionadas, las decisiones
que más apoyen y propicien la cristalización de sus anhelos, de sus planes, de
sus ilusiones.
Para la construcción de un proyecto de vida es
necesario incluir como tema fundamental la preparación intelectual y la
capacitación, la cultura del permanente aprendizaje, debe ser un hábito que incluyamos
en nuestro listado de herramientas para el logro del éxito en las cosas que
realizamos y los proyectos que nos planteamos.
Conductas Adictivas
Una adicción es una enfermedad física
y emocional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el sentido
tradicional es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o
relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona. En su sentido
etimológico, «adicto» proviene del latín, que denotaba al deudor que, por falta
de pago, era entregado como esclavo a su acreedor.
Las Adicciones en adolescentes
constituyen un problema de salud pública muy importante. Los riesgos y daños
asociados a adicciones en adolescentes varían para cada sustancia y son
sumamente peligrosos; por esto, es necesario tener en cuenta las variables
personales como el grado de su motivación, conocimiento o experiencia del uso
de adicciones en adolescentes, y las propiedades específicas de adicciones en
adolescentes así como la influencia de los elementos adulterantes.
Lo que hace que las adicciones en
adolescentes sea una adicción nociva es que se vuelve en contra de uno mismo y
de los demás. Al principio de adicciones en adolescentes se obtiene cierta
gratificación aparente, igual que con un hábito. Pero pronto su conducta
empieza a tener consecuencias negativas en su vida. Las conductas adictivas en
adolescentes producen placer, alivio y otras compensaciones a corto plazo, pero
provocan dolor, desastre, desolación y multitud de problemas a medio plazo.
¿Qué causa
las adicciones en los adolescentes?
Las normas culturales ejercen
influencia sobre las normas aceptables del uso de sustancias o adicciones en
adolescentes, mientras las leyes determinan el uso legal de las mismas. La duda
de si hay un patrón normativo de abuso en las estas adicciones es aun objeto de
grandes controversias.
Los trastornos relacionados con
adicciones en los adolescentes son causados por múltiples factores, incluyendo
la vulnerabilidad genética, los factores ambientales, las presiones sociales,
las características individuales de la personalidad y problemas psiquiátricos,
sin embargo, todavía no se ha determinado cuál de estos factores son
determinantes en las personas con adicciones en adolescentes, pero se acepta
que son todos combinados los que generan adicciones en adolescentes.
¿Cuáles son
las consecuencias de adicciones en adolescentes?
Las consecuencias negativas asociadas
a adicciones en adolescentes afectan a muchos aspectos diferentes de la vida de
una persona; son muy diversas, pero podemos dividirlas en dos grupos.
Salud: La aparición de diversas
enfermedades, daños, perjuicios y problemas orgánicos y psicológicos, como
hepatitis, cirrosis, depresión, psicosis, paranoia, son algunos de los
trastornos que las adicciones en los adolescentes producen y hasta pueden
llegar a ser fatales.
Social: La incapacidad de mantener
relaciones afectivas estables puede destruir las relaciones familiares y de su
grupo de amistades, esto puede provocar que la persona deje de participar en el
mundo real, abandonando metas, y su vida gira en torno a sus adicciones,
destruyendo lo que lo rodea. Así mismo un bajo rendimiento en el trabajo o en
el estudio y hasta se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a
las adicciones como la única “solución” a los problemas. El uso de las
adicciones puede llegar a ser muy caro, llevando al adicto a destinar todos sus
recursos para mantener el consumo, incluso a sustraer los bienes de su familia
y amigos.
¿Cómo superar
las adicciones en adolescentes?
Existen diversos centros de
rehabilitación y muchos tipos de tratamientos para las adicciones en los
adolescentes. Elegir los adecuados, siendo este para uno mismo o para un ser
querido, es sumamente importante ya que va a determinar la recuperación de una
vida normal y saludable para la persona que sufre de adicción.
¿Cuál es el
tratamiento para superar las adicciones?
Existen diversos centros de
rehabilitación y muchos tipos de Tratamientos para superar las adicciones.
Elegir el centro y tratamientos adecuados para superar las adicciones, siendo
este para uno mismo o para un ser querido, es sumamente importante ya que va a
determinar la recuperación de una vida normal y saludable para la persona que
sufre de adicciones.
El Modelo Andenes es el tratamiento
para superar las adicciones más confiables con excelentes resultados
actualmente, que tiene más de 65 años de vigencia y miles de pacientes
recuperados de las adicciones alrededor de todo mundo. Este es muy confiable ya
que tiene un índice de recuperación del 90% de las personas tratadas de las
adicciones que es el más alto de todos los centros de rehabilitación.
En la primera etapa del tratamiento,
se orienta a la persona a reflexionar sobre la comprensión de la gravedad de su
adicción y acepta su enfermedad. Una vez que el paciente acepta su adicción y
contando ya con una clara convicción al deseo de controlarse, el programa de recuperación
de las adicciones sigue con sus siguientes pasos en los cuales las terapias
individuales y de grupo tratan al paciente en los tres niveles: mente, cuerpo y
espíritu. El conocimiento y apoyo familiar son los secretos de este exitoso
Método con él se pueden tratar las adicciones.
Está diseñado para no interrumpir la
vida de la persona que padece de adicciones, ya que solamente dura solamente 28
días y existe la alternativa de tratamiento por las noches dando la facilidad a
las personas que sus estudian o trabajan durante el día.
El alcohol y el tabaco son las
adiciones más comunes.
LA ESCUELA:
FACTOR DE PROTECCIÓN CONTRA LAS ADICCIONES
El sentido de pertenencia a la
comunidad escolar, tener una buena vinculación con la escuela y completar el
ciclo de enseñanza media, actúan como factores protectores para los
estudiantes, en los que es menos frecuente el consumo de sustancias adictivas
que en quienes abandonan sus estudios.
Pero, además, la escuela junto con la
familia, son ámbitos en donde los niños aprenden a desenvolverse en la vida, en
donde se transmiten valores y conocimientos, se moldean actitudes, se comparten
costumbres, se modifican, afianzan o renuevan tradiciones y posturas, juicios y
prejuicios. Por eso es tan importante,
que desde el aula se brinden elementos para fortalecer una cultura de la
prevención, que fomente estilos de vida promotores de la autorresponsabilidad
acerca de la salud y del compromiso con el bienestar de la comunidad.
Prevenir es tomar acciones que impidan
que algo suceda. En cuanto al consumo de sustancias adictivas, la complejidad
de lo que se intenta prevenir dificulta la definición de las acciones. En efecto, no sólo existe una gran diversidad
de productos que pueden ser utilizados para alterar las funciones mentales y
que causan dependencia; sino que se presentan grandes diferencias en la
frecuencia en que esas sustancias pueden consumirse: desde la abstinencia de
quien nunca las ha probado, a la adicción.
Existen
varios tipos de prevención:
Prevención
primaria, cuando se dirigen a impedir que se inicie el
consumo de sustancias, a través de medidas que promuevan estilos de vida sanos,
eleven el nivel de conocimientos y sensibilicen a la comunidad acerca del tema.
Prevención
secundaria,
cuando se proponen disminuir los riesgos o daños ocasionados por el uso de
sustancias adictivas; o detectar en sus inicios los problemas de consumo y
derivarlos a servicios de atención especializada.
Prevención
terciaria,
cuando brindan atención a las intoxicaciones por abuso de sustancias o
sobredosis; y tratamiento tanto de los trastornos asociados al consumo, como de
los adictos.
El ámbito escolar es particularmente adecuado para
realizar acciones de prevención primaria en cuanto a la promoción de la salud,
y secundaria en lo que se refiere a la detección y derivación de casos;
mientras que las de atención de trastornos o casos de adicción deben ser
llevadas a cabo por especialistas en los problemas relacionados con el consumo.
Los docentes desempeñan un importante
papel frente a sus alumnos y alumnas ya que, de la misma manera que los padres,
representan un modelo de comportamiento,
en el que se observa varias horas al día cómo hacer uso de los
conocimientos, asumir las normas y reglamentos, ejercer autoridad, solucionar
conflictos, aprender de los demás, relacionarse.
El proceso cotidiano de socialización
es compartido también con los medios de comunicación, que con recursos muchas
veces de mucho mayor impacto que con los que se cuenta en el aula, exhiben
comportamientos, actitudes y opiniones.
Pero, la herramienta que sí poseen los maestros y que los medios carecen
es la interrelación personal, el respeto y el afecto ganados en el contacto
diario, en cada sesión de trabajo, en cada respuesta a inquietudes, en cada
orientación adecuada a las necesidades personales, en el fortalecimiento de la
autoestima y la confianza en sí mismos de sus alumnos y alumnas.
Para desarrollar actividades de
prevención de las adicciones en niños y adolescentes, el docente sólo tiene que
facilitar y promover el proceso de formación de sus alumnos que ya tiene entre
sus funciones, colaborando en la interiorización del autocuidado, de respeto a
su propia persona y a la de los demás, del desarrollo de habilidades sociales y
estilos de vida que tiendan a la superación.
Para ello, puede valerse de los materiales con los que ya cuenta en las
bibliotecas y videotecas de la escuela.
También, puede pedir apoyo a diferentes dependencias y organizaciones
que se especializan en la prevención de las adicciones.
PASOS BÁSICOS
PARA LA ACCIÓN PREVENTIVA
Conocer el
contexto
Antes de poder trabajar
preventivamente es preciso conocer el ámbito escolar específico en el que se
van a desarrollar las actividades, de manera de detectar los elementos con los
que cuenta esa comunidad, las normas y valores que se dan en ella, los mensajes
que se difunden y las formas usuales de comportamiento.
• Demuestre
interés en el estudiante y en la resolución de sus problemas no en la detección
de casos.
• Ofrezca
respeto a sus ideas; brinde opciones posibles, no dictámenes sin posibilidad de
réplica
• Brinde
un espacio para exponer situaciones, no intente dar terapia.
TIPOS DE
ADICCIONES
Alcohol
A Internet
Drogas
Cigarrillo
Entre otros…
INDICADORES
DE POSIBLE CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS
• Olor
a la sustancia consumida: alcohol, inhalables u otras drogas
• Andar
inseguro
• Comportamiento
ansioso o agitado
• Hiperactividad
• Falta
de respuesta adecuada o letargo
• Debilidad,
desmayo, mareo, perdida del conocimiento
• Propensión
a accidentes
• Trastornos
de salud o molestias frecuentes
• Problemas
legales
• Cambio
de humor y de actitud, confusión
• Depresión
u otros trastornos emocionales
• Faltas
frecuentes de concentración
• Pérdida
brusca de peso
• Alteración
del sueño
• Cambio
de grupo de amigos
• Deterioro
en el rendimiento, en el aseo y cuidado personal
• Ausencias
y retrasos frecuentes
• Objetos
relacionados con el uso de una sustancia adictiva
RECUERDE: La presencia de uno o
varios de estos indicadores puede no estar relacionada con el consumo de
sustancias, sino con situaciones personales o familiares.
Medios de Comunicación: Son un Factor muy
influyente en los adolescentes, ya que ellos tratan de imitar lo observan en su
entorno.
La Adolescencia y los estados de ánimo cambiantes
El
fenómeno adolescente es el producto de una compleja transformación cultural que
surge a partir de un conjunto de variables socio-históricas.
Durante
esta etapa, el adolescente experimenta cambios físicos y psicológicos que
afectan a todos los aspectos de su personalidad: a su dimensión biológica
(cambios corporales), a su estructura intelectual, a su mundo afectivo
(experimenta nuevas emociones y sentimientos), a su imagen del mundo y a su
propio sentido de la existencia. Todo adolescente busca su identidad, se
pregunta quién es y qué llegará a ser.
Respecto
a los cambios psicológicos que se producen en la adolescencia destacamos la re afirmación del yo, el individuo toma conciencia de sí mismo y adquiere mayor control
emocional.
Una
forma de reafirmar el yo es el deseo de mayor autonomía, la búsqueda de nuevas
experiencias y cierta arrogancia y crítica con los padres y, en general, con la
autoridad. Estos deseos novedosos originan en él cierta angustia e inseguridad
provocada por el abandono de un mundo en el que se sentía seguro y la entrada
en otro con el que no se siente plenamente identificado.
A
veces, el adolescente muestra un retraimiento interior que podemos
interpretarlo como un exceso de egocentrismo, sobre valoración personal y
disconformidad con quienes le rodean, pero este proceso es necesario para que
el adolescente afiance su personalidad y adquiera cierta autonomía en su forma
de pensar, sentir y actuar.
Contexto familiar
Un
tema bastante conflictivo es el de la irrupción del fenómeno adolescente en la
familia. Padres e hijos entran en colisión por varias razones. Entre ellas, la
principal es reconocer que los hijos son seres individuales, cuya vida les
pertenece.
Con
respecto al grupo familiar, la teoría psicoanalítica tanto la estructural como
la que se basa en la depositación de roles y funciones de cada uno de los
miembros en los otros, ha realizado aportes para comprender el problema
vincular (normal, de crisis o patológico) entre el adolescente y sus padres. El
enfoque sistemático surgido de la teoría de la comunicación, también resulta
útil para este fin.
Tanto
el adolescente como el niño son seres aún en crecimiento, y se encuentran,
respecto de las figuras parentales, en una situación de dependencia psíquica.
Por esta razón, los conflictos de los padres inciden en forma significativa
sobre los procesos de desarrollo del adolescente.
Contexto escolar
La
secundaria es la experiencia central que organiza la vida de los adolescentes. Les
ofrece oportunidades para aprender nueva información, dominar nuevas destrezas
y perfeccionar las que ya poseen: ingresar o no al énfasis del bachillerato
técnico que ofrece su institución, estudiar las opciones para seguir una
carrera, participar en deportes, teatro, música y estar con sus amigos. Esto
amplía sus horizontes intelectual y social cuando combinan encuentros con sus
compañeros y adultos. Las diferentes funciones de la secundaria son importantes
pero su enfoque primario sigue siendo lo académico.
La
secundaria es uno de los elementos más importantes en el ambiente social de un
joven. Enfocar el desarrollo en el contexto de dónde y cómo viven los
adolescentes, cómo los afecta y cómo influye la institución académica, su
entorno escolar ayuda a entender algunas de las expresiones que surgen en la
adolescencia, al conocer sus miedos, gustos e intereses.
Todos
los miedos, gustos e intereses propios de esta etapa, el miedo a embarazos no
deseados, temor a decir la verdad para justificar acciones cuando no asumen sus
deberes académicos, a enfrentarse a ciertas situaciones, su gusto por la
música, su búsqueda de identidad, la necesidad de usar elementos nuevos, sus
perspectivas, sus sueños, su viaje por la adolescencia.
De
acuerdo con Pérez y Mejía (1996), el hecho más significativo es la manera como
la globalización toca a todas las personas produciendo una reorganización y una
re contextualización de los entornos inmediatos; pues en la actualidad, gracias
a las nuevas tecnologías, se encuentran frente a una nueva realidad que se hace
específica en el lugar en el que cada uno se desenvuelve. Esa reorganización de
la sociedad afecta de manera especial los procesos de socialización. Los
principales lugares de transformación, aquellos que hacen visibles las maneras
como los cambios afectan la vida concreta de las personas, son las
instituciones académicas y la familia. Es allí donde se forma un sujeto
portador de los cambios de la sociedad que se evidencia en la vida cotidiana.
Con las transformaciones de vida y los comportamientos de la sociedad, los
jóvenes construyen su nuevo imaginario.
Su
psicología se basa en la búsqueda de hábitos y valores propios y modelos
diferentes a los de la familia, para lo cual priorizan el contacto con
amistades que les perfilen su inconformidad frente a los núcleos
institucionales básicos. A ello se suma que, a nivel biológico, su sistema
nervioso central, sus órganos sexuales y su desarrollo físico en general, están
conformándose hasta ahora.
Según
Pérez y Mejía (1996), el joven de hoy encarna el papel lexical que desempeñan
los elementos de la cultura digital. Hoy se presenta un imaginario que
reorganiza, negociando con otros lenguajes, los dispositivos de percepción,
generando con ello otros tipos de sensibilidad, otra capacidad de captación. El
encuentro con un video juego es un ejemplo propio de ese nuevo imaginario.
Además,
con la aparición de Internet, se ha producido un verdadero estallido en las
dinámicas de la producción del saber sobre jóvenes y culturas juveniles. Estas
últimas han construido también su lugar en el ciberespacio. Desde allí generan
e intercambian información y conocimiento sobre sí mismas, discuten problemas
relevantes para cada escena en diferentes puntos del planeta y dejan entrever
lo complejas, múltiples, diversas e híbridas que son (Marín y Muñoz, 2002).
“En
la imagen de los jóvenes actuales, aislados y refugiados en sus mundos de
significados, sentidos, identidades y relaciones sociales y culturales propias,
se ve condensadas las mutaciones en las formas de vida y los valores emergentes
de una sociedad interconectada y multicultural. Es innegable que los medios de
comunicación, las redes de comunicación, información y mercado, las industrias
culturales y los procesos de consumo son fundamentales en la producción de
subjetividades contemporáneas, especialmente de los jóvenes, capaces de
desarrollar modos de existencia, marcos de referencia, saberes singulares e
incluso nuevas artes” (J. Blanch, revista Textos de la ciber sociedad, correo
e-marzo 19,2010, 2: 00 pm). Así mismo, crean estilos de vida como parte de su
propia identidad, como miembros de una cultura juvenil.
Contexto socio-histórico-cultural
El
proceso de socialización en la adolescencia está modulado por el contexto
sociocultural en que a los chicos y chicas les tocará vivir, y el momento
histórico presente, en un momento determinado. Es un proceso dinámico y
cambiante. La riqueza y la diversidad de relaciones que los adolescentes
tendrán ocasión de establecer dependerá de la riqueza y la diversidad de los
contextos y de las oportunidades culturales que les proporcionen. La sociedad
actual presenta un conjunto de objetivos que los adolescentes deberán conseguir
durante este periodo y que se consideran imprescindibles para el progreso de su
personalidad.
Durante
este periodo, los adolescentes deben realizar un ajuste entre los cambios
físicos y los puberales, para llegar a un desarrollo de sentimientos y
actitudes equilibradas que les llevarán hacia la madurez sexual. Otro objetivo
que el adolescente deberá conseguir al final del periodo será la independencia
real de los padres o de las personas que le cuidan. Además, los adolescentes se
deben preparar para escoger una profesión y para establecer relaciones
laborales en un futuro próximo. Se debe tener en cuenta que los canales
sociales para facilitar la consecución de estos objetivos son poco claros. El
marco sociocultural actual ofrece más dificultades que en otros momentos
históricos, ya que las expectativas de futuro profesional son más oscuras,
hecho que conlleva que algunos adolescentes fracasen en sus objetivos. Estas
exigencias sociales que implican grados de autonomía progresivos, se deben
conseguir en un periodo en que los chicos y chicas desarrollan, de una manera
gradual, una visión del mundo y una filosofía de la vida, potenciada por las
nuevas capacidades de abstracción y formalización, que inspirará sus creencias
y criterios morales. Son creencias y criterios esenciales para guiar y regular
las decisiones que deberán tomar a lo largo de la vida.
La
adolescencia es conocida por ser un periodo de crisis, de conflicto, de tensión
y de contradicciones, no fáciles de resolver o simplemente asumir. En
comparación con las edades entre las que se efectúa el paso, la infancia y la
edad adulta, la edad adolescente aparece como vitalmente problemática. El
adolescente es visto como un problema para sí y, a menudo, para los demás. Sin
embargo, se suele pasar por alto el hecho de que gran parte de la vida
emocional de los adolescentes normales es de carácter pacífico, profundo y
constructivo.
¿Qué son los trastornos del estado de ánimo?
Una
categoría de problemas de salud mental que incluyen todos los tipos de
depresión y de trastorno bipolar, los trastornos del estado de ánimo, a menudo
se denominan trastornos afectivos.
Durante
la década de los ochenta, los profesionales de la salud mental comenzaron a
reconocer los síntomas de los trastornos del estado de ánimo en niños y
adolescentes, así como en adultos. Sin embargo, los niños y adolescentes no
necesariamente experimentan o exhiben los mismos síntomas que los adultos. Es
más difícil diagnosticar los trastornos del estado de ánimo en los niños,
especialmente porque ellos no siempre son capaces de expresar cómo se sienten.
Hoy en día, los médicos e investigadores creen que los trastornos del estado de
ánimo en los niños y adolescentes siguen siendo uno de los problemas de la
salud mental que se diagnostica con menos frecuencia. Los trastornos del estado
de ánimo en los niños los pone en riesgo de sufrir otros trastornos (más a
menudo trastornos de la ansiedad, comportamiento perturbador y trastornos de
abuso de sustancias) que pueden persistir mucho después de haber solucionado
los episodios de depresión iníciales.
En
los trastornos del estado de ánimo, estos sentimientos son más intensos que los
que los adolescentes normalmente sienten de vez en cuando. También es motivo de
preocupación que estos sentimientos se prolonguen durante un período o que
interfieran con el interés del adolescente en estar con sus amigos o participar
en las actividades cotidianas del hogar o de la escuela. Todo adolescente que
expresa ideas de suicidio debe ser sometido a una evaluación inmediatamente.
Otros signos de un potencial
trastorno del estado de ánimo en un adolescente son:
Dificultad para obtener logros en la escuela
Enojo constante
Comportamiento rebelde
Problemas con la familia
Dificultades con amigos y pares
DISTINTOS TRASTORNOS DE ESTADO DE ÁNIMO QUE PUEDE SUFRIR
EL ADOLESCENTE
Adolescentes en busca de su identidad
El
proceso de construcción de identidad es largo. Puede durar incluso toda la
vida, porque las personas van cambiando sus opciones, las intenciones que
colocan en cada cosa que hacen y las experiencias que suman a sus vivencias.
Sin embargo, la base de la identidad se construye durante el período de la
adolescencia. Como señala Pía Sius, psicóloga infanto-juvenil, "el
concepto de identidad tiene que ver con crear un ‘yo' estable en el tiempo, en
que se reconocen capacidades y dificultades, y en el que se establece lo que se
es en relación a otros".
Al
entrar en la adolescencia, cerca de los 12 ó 13 años, comienza un período de
introspección e introversión, en el que los jóvenes revisan quiénes son y
quiénes quieren llegar a ser. Este período se caracteriza por el ensimismamiento
que muchas veces asusta a los padres, sobre todo aquellos que por primera vez
se enfrentan a un hijo adolescente. Sin embargo, es un proceso natural en el
cual necesitan más espacios y momentos para estar con ellos mismos; comienzan a
defender su privacidad y lo que antes era compartido con los papás y los
hermanos, empieza a ser "propiedad privada". Es común verlos
encerrados en su pieza realizando actividades como escuchar música o tendidos
en su cama meditando, pudiendo pasar períodos prolongados en lo mismo.
A
diferencia de lo que ocurría en su niñez, en la cual su identidad se basaba en
la imitación y la identificación con los padres y otras figuras significativas
como profesores y personajes de los dibujos animados, en la adolescencia ocurre
un proceso inverso. Durante esta etapa necesitan diferenciarse de lo que fueron
anteriormente, especialmente de sus padres. Es así como empiezan a elaborar una
intensa crítica hacia ellos, "y entonces dicen: yo no quiero ser tan
formal como mi papá".
Etapa de pruebas
En
el proceso de construcción de la identidad personal la pregunta a responder por
parte de los adolescentes es "¿Cómo soy, qué me gusta y qué no me
gusta?". El responderla no es fácil y muchas veces da lugar al
oposicionismo, donde el adolescente no logra aún definir cómo es y se
identifica con lo que no quiere ser. En el camino de encontrarse a sí mismos,
los jóvenes comienzan a probar distintos roles y experimentar diferentes
actividades, algunas de ellas de riesgo.
Usar
aros en las orejas, en la nariz, en las cejas e incluso en otras partes del
cuerpo, es muy común en esta etapa. Asimismo, pintarse el pelo, tatuarse y
vestirse de manera diferente constituye una forma de estampar su personalidad,
mostrar que son distintos y sobre todo, de diferenciarse del resto.
Generalmente
no es el contenido de la conducta lo que más les importa -es decir, usar aros o
el pelo de color- sino lo que significa en cuanto a mostrarse independientes y
afianzar su autonomía. Es por esto que los padres deben cuidar el no hacer
juicios de valor acerca de las conductas tales como ‘usar aros es de
homosexuales', pues se está criticando directamente al adolescente y los
jóvenes sienten que se están yendo en su contra.
No
obstante, sí pueden mostrar su desacuerdo por la conducta en términos
personales; y decir, por ejemplo, "no comparto el gusto" y podrán
establecer las normas y señalar hasta dónde sus hijos pueden llevar su
comportamiento. Existen reglas básicas de convivencia que son importantes de
traspasar a los hijos, así como el respeto a los valores que ha inculcado la
familia, lo que define cuánto y qué se permite, y tiene que ver con no ofender
o transgredir a otro, cuidando -especialmente- que las conductas de los jóvenes
no sean autodestructivas ni riesgosas.
Por
ejemplo, por más que un adolescente quiera raparse o pintarse el pelo, no puede
hacerlo si eso va a traerle problemas en el colegio, y deberá esperar hasta las
vacaciones o sencillamente, optar por otra moda. Concretamente, en el caso de
los aros se aconseja que los padres acompañen a los hijos en vez que digan
"haz lo que quieras", porque corren el riesgo de contraer infecciones
al perforarse cualquier parte del cuerpo en lugares o con personas poco
adecuadas; cuidados que deben extremarse en el caso de los tatuajes.
El rol de los padres
Durante
esta etapa muchos padres se sienten confundidos respecto a cómo relacionarse
con sus hijos adolescentes y llegan a sentir que todo lo que hacen es criticado
por ellos. Según Pía Sius, deben esforzarse por construir una nueva relación,
teniendo en cuenta que la cercanía y la proximidad a partir de este momento son
diferentes. Antes era el adulto el que iba al niño, pero en la adolescencia los
padres deben esperar que el adolescente se acerque.
Limitar
la crítica hacia el joven y generar instancias de confianza, son fundamentales
para establecer espacios comunes entre padres e hijos y como norma general
deben respetar los espacios de intimidad de sus hijos. En esta etapa los
jóvenes tienen que tener ‘propiedad privada' -que puede ser su pieza o algún
lugar de la casa donde sientan que tienen el control total- la que tiene que
ser valorada y respetada. Se trata, como señala la profesional, "de estar
atentos, pero tras bambalinas".
Los
padres no deben perder de vista que el adolescente es adolescente porque
adolece, porque le cuesta y porque le duele enfrentar los cambios y las etapas
que está atravesando. Por lo tanto, ayudarlos a descubrir quiénes son y
apoyarlos en las distintas actividades que se propongan, será una buena manera
de mantener un canal de comunicación abierto y colaborar para que este proceso
de construcción de identidad se logre con las mejores bases.
La crisis de
identidad
Los
adolescentes pueden entrar en una etapa de crisis de identidad. Durante esta
etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse con algo en lo que
puedan tener fe. Así, un adolescente puede optar por entrar en una ONG, ir a la
universidad, dar clases de baile, hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia,
estos compromisos de carácter ideológico o personal ayudan a formar la
identidad y moldean la vida en los años siguientes. El nivel de confianza que
los adolescentes tengan en sus compromisos influye en su capacidad para
resolver sus crisis de identidad.
De
la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o
la fe y un sentido de pertenencia. No es raro que la crisis de la identidad
pueda durar hasta cerca de los 30 años.
Si
bien durante la infancia es importante confiar en otros, sobre todo en los padres,
durante la adolescencia es importante confiar en uno mismo. También transfieren
su confianza de los padres a otras personas, como amigos íntimos o parejas. El
amor es parte del camino hacia la identidad. Al compartir sus pensamientos y
sentimientos con otra persona en quien confía, el adolescente está explorando
su identidad posible, y viéndola reflejada en la otra persona, a través de la
cual puede aclarar mejor quien es. No obstante, la intimidad madura, que
implica compromiso, sacrificio y entrega, no se alcanza hasta haber logrado una
identidad estable.
Niveles de identidad
El
psicólogo James E. Marcia clasificó a las personas en cuatro niveles de
identidad:
1. Exclusión. En
este nivel existe un compromiso pero no ha habido crisis. En él, la persona no
ha dedicado tiempo a dudar y considerar las alternativas (no ha estado en
crisis) sino que se compromete con los planes de otra persona para su vida.
Suele tratarse de personas con altos niveles de autoritarismo y pensamiento
estereotipado, obedecen la autoridad, se rigen por un control externo, son
dependientes y presentan bajos niveles de ansiedad. Pueden sentirse felices y
seguros, tienen vínculos familiares estrechos, creen en la ley y el orden y se
vuelven dogmáticos cuando alguien cuestiona sus opiniones. Los padres de estos
adolescentes suelen involucrarse demasiado con los hijos, evitan expresar las
diferencias y usan la negación y la represión para evitar manejar cosas que no
les agradan.
2. Moratoria (crisis sin compromiso). Es
el adolescente en crisis; considera diversas alternativas, lucha por tomar una
decisión y parece dirigirse hacia un compromiso. Probablemente logrará la
identidad. Estas personas suelen tener altos niveles de desarrollo del yo,
razonamiento moral y autoestima. Se muestran más ansiosos y temerosos del
éxito. A menudo mantienen una lucha ambivalente con la autoridad paterna.
3. Logro de identidad (crisis que lleva al
compromiso). En este nivel, el adolescente se ha
comprometido con algo después de un periodo de crisis; es decir, después de un
tiempo dedicado a pensar y sopesar alternativas. Son personas con altos niveles
de desarrollo del yo y razonamiento moral. Se rigen por un control interno, tienen
seguridad en sí mismas, alta autoestima y funcionan bien en condiciones de
estrés y cercanía emocional. Los padres de estos adolescentes estimulan la
autonomía y la relación con los profesores; las diferencias se analizan de un
modo colaborador.
4. Confusión de la identidad (sin compromiso,
crisis incierta). En este nivel puede o no haberse
considerado las opciones, pero se evita el compromiso. Son adolescentes
superficiales e infelices, a menudo solitarios. Tienen un bajo nivel de
desarrollo del yo, razonamiento moral y seguridad en sí mismos; presentan
habilidades deficientes para cooperar con los demás. Los padres de estos
adolescentes no intervienen en su crianza, los rechazan, los ignoran o no
tienen tiempo para ellos.
Diferencias de género
en el desarrollo de la personalidad
Ambos
sexos difieren en su lucha para definir la identidad. Las mujeres se juzgan
según sus responsabilidades y su capacidad para cuidar de sí mismas y de otros.
Ellas tienden a alcanzar su identidad más a través de la cooperación que de la
competencia.
Las
niñas adolescentes parecen madurar más deprisa que los varones. Estas
diferencias surgen hacia el final de la niñez, aumentan alrededor de los 13
años y son bastante amplias durante la adolescencia. Cuando los chicos son aún
egocéntricos, las chicas han pasado hacia la conformidad social; y cuando los
chicos comienzan a ser conformistas, ellas se vuelven más autoconscientes.
Resulta curioso ver como a menudo se les concede más libertad e independencia a
los chicos que a las chicas a una edad en la que ellas son mucho más maduras.
Estas
diferencias parecen estar relacionadas con las diferentes experiencias sociales
de chicos y chicas, como las diferencias en su forma de jugar o relacionarse
entre ellos. En el juego, las chicas utilizan una estructura más flexible,
menos apegada a reglas rígidas que el juego de los varones; esto puede
favorecer el desarrollo del razonamiento moral. Las chicas suelen formar grupos
de interacción pequeños, que ofrecen más oportunidades para conversar e imitar
las relaciones de los adultos que los grupos grandes de juego que suelen formar
los chicos. Los chicos suelen ser también más competitivos, lo cual puede
estimular la impulsividad.
En
la edad adulta, estas diferencias desaparecen.
La autoestima en los adolescentes
En
un análisis de 99 entrevistas con niñas de diferentes edades se vio que la
confianza de las niñas en ellas mismas y su percepción del mundo es bastante
elevada hasta los 11 o 12 años. Hasta esa edad, tienden a ser más perceptivas
respecto a los temas de relaciones y con mentalidad abierta acerca de los
sentimientos. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, muchas aceptan los
estereotipos de cómo se supone que deberían ser y reprimen sus verdaderos
sentimientos. Al darse cuenta de que están perdiendo parte de sí mismas y de
que esto les impide tener relaciones auténticas, su confianza se resquebraja.
Por
el contrario, aquellas que siguen siendo honestas consigo mismas y con los
demás al reconocer sus verdaderos sentimientos y expresarlos de manera apropiada,
pueden mantener una relación saludable con ellas mismas y los demás. Estas
chicas tienen una autoestima alta, se consideran competentes y es más probable
que no se dediquen a profesiones tradicionales.
En
los chicos, la autoestima también desciende en la adolescencia, pero no tanto
como en las chicas.
Baja autoestima
La
Baja autoestima se define como la dificultad que tiene la persona para sentirse
valiosa en lo profundo de sí misma, y por tanto digna de ser amada por los
demás. Las personas con Autoestima Baja buscan, a veces sin ser muy conscientes
de ello, la aprobación y el reconocimiento de los demás y suelen tener
dificultad para ser ellas mismas y poder expresar con libertad aquello que
piensan, sienten y necesitan en sus relaciones interpersonales, así como para
poder decir “no” al otro sin sentirse mal por ello. En ocasiones los
adolescentes esconden la baja autoestima en su interior a través de
sentimientos que suelen ocultárselos a sí mismas mediante el uso de diferentes
mecanismos de defensa, (negación, intelectualización, fantasía, etcétera)
incluso haber creado a su alrededor una coraza defensiva, para protegerse de la
amenaza (a menudo fantaseada) frente a posibles rechazos sociales, incluso a
críticas personales u opiniones que cuestionen sus creencias. Las personas con
Baja Autoestima suelen experimentar ansiedad ante situaciones de intimidad y
afectivas. Esto se debe a la dificultad que experimentan a la hora de sentirse
seguras y espontáneas en sus relaciones interpersonales. El resultado final de
una baja autoestima por lo general conduce a la degradación del mismo que roba
a una persona de confianza en sí mismos y el pensamiento racional. Las personas
que no son lo suficientemente fuertes para hacer frente a una baja autoestima,
pueden destruir su propia vida. La baja autoestima es responsable de causar
emociones extremas que pueden conducir a la depresión, intentos de suicidio,
trastornos mentales y físicos, embarazo en la adolescencia o incluso la
delincuencia infantil. La baja autoestima también es responsable de la
violencia en los adolescentes que causan daños irreparables físicos y mentales.
Las causas de la baja
autoestima
La
baja autoestima es causada por factores que dependen de los antecedentes y el
estado de la persona, su entorno, la edad, la asociación con el mundo exterior,
etc. Ellos son:
Negligencia: Los niños criados en
condiciones donde el amor y el afecto está ausente, se sienten abandonados e
insignificante a medida que crecían y les resulta muy difícil confiar.
La crítica excesiva: Cuando a un
adolescente se le recuerda constantemente que inútil o bueno para nada, da
lugar a la depresión y éste pierde la confianza en sí mismos.
Influencia de los padres y la familia: Los padres tienden a influir en un
adolescente con el reflejo de sus sueños incumplidos.
Logros: La gente trabaja para lograr el
éxito en su vida y cuando no tratar la insuficiencia como la verdad última que
se traduce en la pérdida de la autoestima.
Apariencia física: Se sienten
inferiores en comparación con una persona más bonita.
La experiencia negativa: Algunos baja
autoestima problemas son causados debido a la experiencia negativa. Los niños
tienden a tomar en la negatividad a su alrededor.
Abuso de Niños: La mayoría de las
personas con baja autoestima tienen una historia de abuso físico y mental
durante su infancia.
Desempleo: Una persona que está en el
paro se siente inútil e impotente.
Características de
una persona con baja autoestima
Carecen de habilidades sociales y la confianza en sí mismos.
Tienen un aspecto perturbado y deprimido.
Sufren de trastornos alimenticios como la anorexia y la obesidad.
Ellos sufren de pensamientos negativos y no reconocer su potencial.
Temen a la crítica y tomar cumplidos negativamente.
Tienen miedo de asumir responsabilidades.
Tienen miedo de formar su propia opinión.
Viven un estilo de vida pesimista.
Consejos
para combatir la baja problemas de autoestima
Siempre evitar las situaciones negativas.
Trate de entrar en una compañía de personas positivas.
Use un diario para registrar las cosas positivas que suceden a tu alrededor.
Tenga siempre un pensamiento positivo.
No
dude en buscar ayuda en tiempos difíciles.
Busque asistencia profesional para hacer frente a graves problemas.
Una
cosa buena acerca de la vida, que nos proporciona la capacidad para hacer
frente a cualquier situación que enfrentamos, incluyendo una baja autoestima.
No hagamos el sentimiento de baja autoestima que nos impiden llevar una vida
feliz.
Angustia
La
angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por
aparecer como reacción ante un peligro desconocido. Suele estar acompañado por
intenso malestar psicológico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales
como elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de
opresión en el pecho o de falta de aire (de hecho, “angustia” se refiere a
“angostamiento”). En el sentido y uso vulgares, se lo hace equivalente a
ansiedad extrema o miedo.
Manifestaciones en la
adolescencia
El
sujeto adolescente atraviesa cambios radicales que le producen sensaciones de
desamparo, de vacío, de pérdida del sostén. Sensaciones que remiten al estado
de desvalimiento inicial con el que nace el sujeto humano. Desvalimiento debido
al cual, sin el sostén del Otro, el sujeto cae, muere; pero que, a la vez, es
la semilla de la constitución y complejisación del inconsciente. Para el sujeto
adolescente, es el cuerpo, tan íntimo y familiar, lo que se convierte en
extraño, en ajeno, dejándolo frente a la vivencia de lo siniestro. Hay aquí
lugar para la angustia .El sujeto adolescente asume como propio el cuerpo con
cambios en un proceso en que las identificaciones tienen un papel central
.Freud postula a la angustia como señal. En este sentido, la angustia funciona
como un recurso del sujeto.
El
sujeto adolescente atraviesa cambios radicales: el cuerpo infantil, familiar y
conocido, se transforma; pretende independizarse de los padres pero a la vez
los necesita; entra en un mundo nuevo: bailes, boliches, pareja, cambios de
colegio, etc., mundo que le resulta fascinante y a la vez amenazante…
Todas
estas situaciones, y muchas otras, le producen sensaciones de desamparo, de
vacío, de pérdida del sostén. Remiten al estado de desvalimiento inicial con el
que nace el sujeto humano. Desvalimiento debido al cual, sin el sostén del
Otro, el sujeto cae, muere; pero que, a la vez, es la semilla de la
constitución y complejisación del inconsciente.
Este
desamparo estructural se hace presente a lo largo de la vida del sujeto. Es
posible pensar que la adolescencia y sus cambios son terreno particularmente
fértil para estas vivencias. Esto hace que la adolescencia sea un momento
marcado por la angustia… y por sus diversas manifestaciones .Como Freud
enfatiza en Tres ensayos de teoría sexual, la adolescencia es una etapa de
metamorfosis, transformaciones corporales que irrumpen, produciendo una
conmoción radical del esquema corporal: el cuerpo se vuelve extraño.
Para
el sujeto adolescente, es precisamente el cuerpo, tan íntimo y familiar, lo que
se convierte en extraño, en ajeno, dejándolo frente a la vivencia de lo
siniestro. Hay aquí lugar para la angustia, “única traducción subjetiva” del
objeto a, tomando las palabras de Lacan. Es decir que la angustia es la manera
en que ese “vacío”, esa “ausencia”, a la que llamamos objeto a se hace presente
para el sujeto.
Recordemos
que en el Estadio del Espejo, el niño gira la cabeza hacia el adulto que lo
sostiene, entonces es el Otro el que valida la imagen de completa que le devuelve
el espejo al niño, habilitándolo a apropiarse de ella en una anticipación. Es
decir que el sujeto se apropia del cuerpo por la vía de una imagen ideal. Este
proceso involucra a las identificaciones que posibilitan la constitución del
“yo”. Del mismo modo, y frente al cuerpo que se transforma, el sujeto
adolescente asume como propio el cuerpo con cambios en un proceso en que las
identificaciones tienen un papel central. Es aquí donde es importante el sostén
del Otro, que posibilita u obtura este proceso.
En
este sentido, la angustia funciona como un recurso del sujeto. ¿Qué pasa cuando
la angustia está obturada? ¿Cuándo no hay lugar para la angustia? Diversas
patologías se hacen presentes. Estas patologías pueden tomar diversas formas:
trastornos de la alimentación, adicciones, promiscuidad sexual, fugas del
hogar, abulia, entre otras…Se trata de sujetos que llegan a la consulta en
posición de objeto, presentando graves perturbaciones de la demanda, ya que no
se preguntan en relación a lo que les pasa. Son sujetos con serias dificultades
para establecer la relación transferencial, por lo que exigen intervenciones
particulares por parte del analista, que posibiliten la entrada en análisis.
Hoy, muchos adolescentes vienen a la consulta “traídos” por otros: padres,
institución escolar, sistema judicial, etc., sin implicarse subjetivamente en
lo que les pasa. Sujetos que muchas veces parecen no sentir angustia, aunque,
si los escuchamos, encontramos que muchas de sus actuaciones son
manifestaciones de angustia.
Tristeza
La
tristeza es un sentimiento de aflicción que todos padecemos alguna vez, se
relaciona con la intranquilidad, preocupación, inseguridad, miedo, vergüenza,
culpa, pena, malestar, rabia, apatía y desinterés, también se relaciona con
emociones positivas como bienestar, alegría, humor e ilusión. Hay personas que
la sufren más a menudo y otras que rara vez la padecen. Las personas tristes
parecen estar descontentas consigo misma y con la realidad social que les
rodea. Pero hay una edad en la que la mayoría de las personas se sienten
tristes con mucha más frecuencia, es la adolescencia.
No
es raro ver a los adolescentes tristes, quizás no se les ve llorar lo cual
cuesta darse cuenta de su tristeza porque la pueden ocultar con la ira, el
enfado, la rebeldía o la apatía pero ahí está. La mayoría de los adolescentes
pasan por ello, a menudo se sienten tristes o melancólicos.
La
tristeza es un sentimiento habitual durante la adolescencia que aparece por
varias razones, casi siempre unidas a los procesos de cambios tremendos que
viven los adolescentes tanto en el plano físico como en el psicológico y el
social.
Las causas más
frecuentes pueden ser:
Frustración: es muy habitual que las
cosas no sean tal y como el adolescente esperaba. Eso que es un hecho que todos
los adultos saben y asumen, es más difícil de sobrellevar en la adolescencia.
Susceptibilidad: en la adolescencia les
nace de que no están demasiado seguros de sí mismos. Crecen muy de prisa, viven
cambios físicos que los desconciertan, están comenzando a entrar en el mundo de
los adultos pero ellos aún no lo son aunque son ya niños. Todo eso provoca
inseguridad y la inseguridad hace que los adolescentes se sientan enfadados o
heridos con frecuencia por todo lo que hacen las personas que están en su
alrededor.
Sensación de pérdida: la mayoría de los
adolescentes abandonan la niñez feliz, les gusta sentirse mayores y hacen
intentos por convertirse rápidamente en adultos, o al menos por parecerlo. Pero
eso no quiere decir que no sufran por abandonar la niñez, que no tengan
sensación de pérdida sino más bien sienten que han perdido ese colchón de
protección en el que vivieron en su niñez, a veces también temen haber perdido
el cariño de sus padres aunque no sea cierto.
Emociones exageradas: los adolescentes
sienten todo de forma dramática, la alegría, el amor, la amistad pero también
la tristeza. Una de las causas de que eso ocurra la tienen las hormonas que
están actuando de manera acelerada y otra parte es debida a los cambios que los
mismos adolescentes viven en esa etapa.
Aunque
es normal que los adolescentes estén tristes, sus padres deberán preocuparse si
los periodos de tristeza son muy largos o si produce en sus hijos pensamientos
suicidas, en esos casos se debe buscar ayuda profesional inmediatamente.
Depresión:
La
depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico,
infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera
una que otra vez durante períodos cortos. La depresión clínica es un trastorno
del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o
frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo
prolongado.
Los síntomas de depresión abarcan:
Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
Pérdida de placer en actividades habituales.
Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
Cambio grande en el apetito, con aumento o de pérdida peso.
Cansancio y falta de energía.
Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
Dificultad para concentrarse.
Inactividad y retraimiento de las
actividades usuales.
Sentimientos de desesperanza y abandono.
Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. Uno de los problemas más graves
de la depresión es que algunas veces lleva asociado el riesgo de suicidio.
La baja autoestima es común con la
depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en
actividades que normalmente lo hacen feliz, entre ellas, la actividad sexual.
Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a prevenir la depresión y
disminuir las posibilidades de que se presente de nuevo. La psicoterapia le
puede ayudar en los momentos de aflicción, estrés o desánimo y la terapia de
familia puede ayudar a los adolescentes que se sienten deprimidos.
Depresión en
adolescentes
La
depresión puede cambiar la forma como los adolescentes se ven a sí mismos y a
sus vidas, así como las personas en torno a ellos. Por lo general ven todo
negativamente y son incapaces de imaginar que cualquier problema o situación se
puede resolver de un modo positivo.
En ellos, el estado anímico
depresivo es común debido a:
El
proceso normal de maduración y el estrés que se presenta con éste.
La
influencia de las hormonas sexuales.
Los conflictos de independencia con los padres.
También
puede ser una reacción a un suceso perturbador, como:
La
ruptura con la novia o novio.
El
fracaso en la escuela. Los siguientes eventos o situaciones pueden causar
depresión:
Agresión o acoso en la escuela o en otra parte.
Abuso o maltrato infantil, tanto físico como sexual.
Falta de destrezas sociales.
Acontecimientos
estresantes de la vida, como la pérdida de uno de los padres por muerte o por
divorcio.
Aislamiento y Soledad
Aislamiento
y soledad son definidos como fenómenos asociados a la organización y a la
calidad de las relaciones interpersonales. Por soledad entendemos el
sentimiento prolongado, desagradable, involuntario de no estar relacionado
significativamente o de manera próxima con alguien. Es una apreciación
subjetiva, es decir, la persona se siente sola. Este sentimiento de soledad no
está producido inexorablemente por aislamiento social (por falta de vínculos
con otros). Puede surgir de deficiencias percibidas en relaciones actuales
íntimas o derivar de las dificultades en la historia de los vínculos tempranos.
Como combatir la soledad en la adolescencia.
Es
necesario identificar las causas de la soledad en los adolescentes. Dentro de
las más comunes están:
o
Temor al rechazo
o
Cambios sociales e inseguridad
o
Timidez
o
Incomprensión
o
Conflictos no resueltos
o
Inutilidad
o
Separación de seres queridos
o
Sentir que no encaja
o
Rechazo
o
Enfermedad física
o
Las criticas
o
Criticas de gente influyente o familiares.
La
soledad es una de las principales causas de infelicidad, y aunque no constituye
un trastorno en sí misma, va normalmente asociada a sentimientos de
descontento, frustración y ansiedad que con cierta frecuencia desembocan en
depresión. La causa de la soledad en un adolescente invariablemente es la falta
de vínculos sólidos con la familia. La falta de sentido de pertenencia.
Algunas
veces la soledad en los adolescentes no es solamente un sentimiento sino una
realidad. A pesar de verse rodeados de compañeros de estudio no siempre logran
establecer lazos de amistad profundos. Muchas veces las relaciones con sus
amigos son muy superficiales. Al volver a casa, a lo mejor, se encuentran con
un hogar vacío. En tales circunstancias la soledad no es imaginaria sino real.
La persona se encuentra sola objetivamente y tal situación puede provocarle
sentimientos depresivos o pérdida de la autoestima. El adolescente se vuelve
retraído e introvertido fortaleciendo con ello el ciclo de la soledad.
En
otras ocasiones el sentimiento de soledad es producto del enfoque que la
persona hace de su vida. Cuando alguien centra su atención en sí mismo puede
crearse un clima depresivo.
Pero
si una persona, en esas condiciones, puede levantar un poco la mirada verá que
a su alrededor existen decenas de miles de personas con grandes necesidades y
carentes de los más básicos sentimientos de aceptación. Cuando se ve ese mundo
necesitado y la vida se abre hacia él los sentimientos de soledad se superan.
El
aislamiento, en cambio, se remite a los aspectos objetivos de estar separado de
los otros, es la pérdida de comunidad.
Muchas
veces, cuando las personas no encuentran mecanismos exitosos de afrontamiento
de la soledad terminan enfermando.
Causas del aislamiento adolescente
Podríamos
decir que el origen de este trastorno se fundamente en la presión que tienen de
su propio entorno y se siente incapaz de cumplir con el rol social que se
espera del mismo. Un joven aislado reacciona con un completo aislamiento social
para evitar toda la presión exterior. Se encierra en su habitación durante
periodos de tiempo prolongados, en algunos casos pueden llegar a ser años. Por
lo regular no tienen ningún amigo real, duermen a lo largo del día, y ven la
televisión o juegan videojuegos o con la computadora durante la noche.
A
menudo se encuentran tristes, pierden sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos
y hablan menos. Frecuentemente son objeto de burla en el colegio, lo cual puede
ser el detonante para su aislamiento, y con frecuencia han vivido muchos
momentos de soledad dado que ambos padres trabajan.
Consecuencias del aislamiento
La
falta de contacto social y el aislamiento prolongado producen efectos en la
mentalidad de los jóvenes, tales como:
Pérdida de habilidades sociales
Olvido de referentes sociales
Menoscaban sus propias referencias morales
Pierden contacto con el mundo real y con frecuencia es el mundo de la
televisión o los videojuegos los que se convierten en su marco de referencia.
Pierden años de estudio
Pierden nivel generacional, amigos, familiares
Su
miedo a la presión social puede convertirse en ira, y la pérdida del marco de
referencia social puede conducir también a un comportamiento violento o
delictivo. En casos extremos llegan a atacar a los padres.
El
conjunto de estos efectos negativos hace la “readaptación” en la sociedad más
difícil. Temen que los demás descubran su pasado y se muestran vacilantes con
la gente, especialmente si son desconocidos. Es por ello necesario que los
padres, estén cerca de sus hijos, jóvenes adolescentes, que muestren tendencias
a aislarse socialmente, que los ayuden que mantengan una buena comunicación con
ellos, dándoles el espacio debido, pero interviniendo cuando sea necesario.
Integrarlos en actividades sociales y estando atentos a sus necesidades, no
solamente físicas o materiales sino también afectivas y psicológicas.
Acciones agresivas La agresividad es cualquier acción o reacción, sin importar su grado o intensidad, que implica provocación y ataque. No se limita a actos físicos, sino que puede ser de tipo verbal como los insultos e incluso no verbal como gestos y ademanes. La agresividad es una reacción más que se puede tener ante estímulos y situaciones que nos afectan y es un comportamiento normal y necesario para la supervivencia, lo importante es saber cómo manejarla y regularla. Cuando una persona no tiene la capacidad de controlar sus impulsos y permite que sus reacciones agresivas afloren de manera indiscriminada tiene efectos negativos. Estos efectos negativos afectan a la misma persona y a quienes lo rodean. Una persona agresiva encuentra alivio con el miedo y la sensación de poder que le puede llegar a dar ese miedo sobre los demás. Una persona agresiva busca imponer su punto de vista, sus razones (validas o no), sus derechos, y encontrar solo su satisfacción sin importarle los demás. La agresividad se ejerce con violencia; no es solo con acciones físicas como las peleas y los golpes, se puede ejercer con palabras, gestos y cualquier otra acción que genere miedo, culpa, o vergüenza en los demás, incluso hasta el tono de voz puede ser una expresión de agresividad. La agresividad se expande, se contagia, destruye, no es la solución a nada, hace daño principalmente a quienes nos rodean, a quienes nos quieren.
Agresividad en adolescentes El cerebro durante la adolescencia está en un momento muy sensible a la influencia de su entorno, a la baja autoestima y a la ansiedad. La adolescencia es un duro camino para el que lo vive repleto de cambios y confusiones que no hacen otra cosa que incrementar el malestar que ya de por sí viven los adolescentes, es por ello que los adolescentes sean más propensos en esta etapa a conductas agresivas. Los años de la adolescencia son difíciles de pasar. Los cambios físicos y emocionales se producen a un ritmo rápido y la necesidad de aceptación gana importancia en la vida de un adolescente. Las hormonas asumen el control, las emociones están en alto y cada adolescente tiene que aprender a hacer frente a los nuevos cambios. También están aprendiendo a convivir con los demás y descubrimiento su propia conciencia. Aprender a adaptarse a estos cambios puede crear ira y agresión a veces en algunos adolescentes. Comprender las causas de la ira y la agresión puede ayudar a los padres, profesores e incluso los adolescentes a aliviar estos síntomas.
Agresión proactiva: Los adolescentes que participan en agresión proactiva típicamente inician el comportamiento agresivo para obtener alguna meta o resultado. Mucho del comportamiento de intimidación, por ejemplo, es agresión proactiva. El intimidador lo comienza y puede estar buscando la aprobación de sus compañeros o, en algunos casos, dinero o bienes de su víctima. Los jóvenes, que con regularidad participan en este tipo de comportamiento físicamente agresivo, normalmente necesitan alguna forma de descargo de sus impulsos agresivos. Agresión reactiva: Los adolescentes que participan en agresión reactiva responden a amenazas percibidas en sus alrededores. A diferencia de sus compañeros proactivamente agresivos, ellos no buscan peleas, pero pareciera que las peleas los encuentran a ellos.
Autodestrucción La autolesión o automutilación consiste en hacerse un daño físico cómo método de alivio al sufrimiento psicológico. A veces el dolor psicológico se hace tan difícil de manejar, que se opta por dañar al cuerpo en un intento de controlar la situación. Esto efectivamente alivia, aunque sea por unos minutos. Sensaciones que se tienen al momento de autolesionarse depende de cada persona y de la situación que se esté viviendo. A veces puede proporcionar calma, en otras un "despertar", hacer sentir "real" a una persona disociada que piensa que ya no siente nada en la vida.
Comportamiento autodestructivo en adolescentes
¿Por
qué los adolescentes se agreden a si mismos?
Según
Melinda Smith, M.A., y Jeanne Segal, Ph.D, con HelpGuide.org, los adolescentes
se lastiman a propósito, porque están bajo estrés extremo o en estado de agitación
emocional, y no conocen otra manera enfrentar la situación. Aunque algunos
padres se preocupan de que este comportamiento es indicativo de sentimientos
suicidas, los deseos de morir muchas veces no están en la mente del adolescente
en absoluto. Los cortes u otro tipo de auto-lesiones son sólo una forma de
enfrentar los problemas, aunque de una forma muy poco saludable.
Tipos de lesiones a si mismo
Las
formas en las cuales los adolescentes pueden dañarse a sí mismos varían, y
algunos adolescentes pueden usar un método exclusivamente, mientras que otros
utilizarán cualquier medio conveniente en este momento. Algunos métodos comunes
de auto-agresión incluyen cortarse y rascarse la piel. Otros adolescentes se
queman o se golpean. En algunos casos, un adolescente incluso puede ingerir
pequeñas cantidades de una sustancia venenosa en un intento de hacerse daño.
Algunos adolescentes que se auto-lesionan también se sacarán varias veces las
costras o heridas para evitar la curación.
Señales de advertencia
Si se
sospecha que un adolescente se está auto-agrediendo, hay signos que se debería
buscar. Comprobar su ropa para ver si tiene manchas de sangre inexplicables en
ella. Prestar atención a los "accidentes" frecuentes que tiene. Si
continuamente tiene moretones o heridas inexplicables, hay una posibilidad de
que estas lesiones sean auto-infligidas. Un adolescente también puede estar
escondiendo un comportamiento auto-destructivo si intenta cubrirse, lo que
significa que usa camisas de manga larga en medio del verano o tiene miedo de
ser visto en pantalones cortos, en el caso de las adolescentes también suelen
usar pulseras en exceso para evitar exponer sus cortes. Esto puede ser un
intento de ocultar las cicatrices de corte u otras lesiones.
Cómo manejar este problema, a veces un grupo de apoyo es necesario.
Los
adolescentes que se auto infligen daño deben aprender métodos positivos de
gestión del estrés, según la American Academy of Child and Adolescent
Psychiatry. Por ejemplo, animar a los adolescentes a dibujar, escribir en un
diario o hacer ejercicio cuando están estresados en vez de utilizar la
auto-lesión. También se les puede enseñar a meditar o practicar la respiración
profunda o yoga cuando está estresado al máximo. Hablar con los adolescentes
sobre la importancia de identificar y hablar sobre sus sentimientos en lugar de
volver los sentimientos negativos sobre sí mismos. Trabajar sobre las
habilidades sociales del joven y animarlo a hacerse amigos y a unirse a un
deporte o club que sea de su interés.
Suicidio
Generalidades
Suicidio es toda conducta consciente que íntegramente está encausada a la autodestrucción de la propia persona ya sea por omisión o por acción. La palabra suicidio se deriva del latín sui (a sí mismo) y de caedere (matar). Es una realidad humana, un escándalo, un tabú. Es una muerte violenta por lo inesperado, súbito, brutal, agresivo, corrosivo, que afecta no solo a la persona que lo lleva a cabo, sino a todo su entorno. Mata la tranquilidad de la familia y le deja un mensaje brutal.
El
suicidio es una de las principales y más importantes causas de muerte en el
mundo. Se datan de hasta un millón de muertes al año y es la segunda causa de
muerte, después de los accidentes, en los jóvenes.
Durante
la adolescencia, se presentan en los jóvenes cambios difíciles que les
producen ansiedad y depresión y que en ocasiones pueden llegar a una tentativa
de suicidio. Esta idea plantea el problema de la depresión como vivencia
existencial. La manipulación de la idea de la muerte en el joven suele ser
frecuente y puede ser una llamada de auxilio, una forma de comunicar su
descontento a los demás, es la pérdida de fe, es desesperanza. El adolescente
comienza a cometer suicidio, mucho antes de llegar al acto suicida y mucho
antes de vivir las causas detonantes. Todos los suicidios y los intentos
suicidas hablan de una crisis emocional, de una perturbación, de un desacuerdo
social.
El
suicidio es el resultado de un acto de la víctima dirigido contra su propia
vida y que puede ser una lesión autoproducida, o la realización de una
actividad extremadamente peligrosa que, con toda probabilidad, conduce a un
accidente fatal.
Otro
tipo de suicidio es el que se conoce como submeditado, en donde la intención de
morir no es consciente, de manera que la víctima se autodestruye lentamente.
Personas
que padecen una enfermedad provocada por estados emocionales o por sentimientos
negativos que afectan la salud física. Otra forma indirecta de autodestrucción
consiste en la ingestión de substancias dañinas para la salud como; drogas,
alcohol y tabaco.
Según Schneiderman la conducta suicida se puede clasificar en cuatro tipos:
1.- La sensación de que la vida no vale la pena, sentimiento que resulta de un estado depresivo. El adolescente considera que sus sentimientos de minusvalía y desamparo nunca desaparecerán.
2.-
Una conducta suicida impulsiva que puede presentarse después de una desilusión,
de una frustración o de fuertes sentimientos de enojo.
3.-
Una enfermedad grave, que puede llevar al individuo a pensar que no hay otra
salida.
4.-
El intento suicida como medio de comunicación, en el que el adolescente no
desea morir, pero quiere comunicar algo por medio del suicidio y cambiar la
forma en que lo tratan las personas que lo rodean.
En
la gran mayoría de los casos de suicidio, existe un elemento de comunicación en
el comportamiento del adolescente y que se exterioriza con llamadas de auxilio.
Éste
inicia con ideaciones suicidas y puede presentarse en forma verbal, a través de
amenazas o fantasías, o de manera no verbal, en donde surgen verdaderos
intentos de autodestrucción y comportamientos dañinos, menos inmediatos o bien
verdaderos intentos de autodestrucción.
La
adolescencia, es considerada como una etapa dolorosa en la que el joven pasa
por cambios difíciles que le producen ansiedad y depresión. La tentativa de
suicidio es una conducta significativa en esta etapa y plantea el problema de
la depresión como vivencia existencial y como una verdadera crisis.
Para Beachler el suicidio puede tener varios significados:
1. La huida; que es el intento de escapar de una situación dolorosa o estresante, atentando contra la propia vida, ya que ésta se percibe como insoportable y que está fuera de control.
2.
El duelo; después de una pérdida importante para la persona y que no ha podido
manejarse adecuadamente.
3.
El castigo; se presenta cuando el adolescente se siente responsable de un acto
negativo y el intento suicida se dirige a expiar una falta real o imaginaria.
4.
El crimen; cuando el adolescente atenta contra su vida e intenta llevar a otro
a la muerte.
5.
La venganza; cuando se atenta contra la vida y se intenta provocar el
remordimiento de otra persona.
6.
El chantaje y la llamada de atención, con los que se intenta ejercer presión
sobre el otro.
7.
El sacrificio; en el que se atenta contra la vida para adquirir estima y valor
considerado superior, es morir por una causa.
8.
El juego; cuando se atenta contra la vida, para probarse a sí mismo o a los
demás, que es valiente y forma parte del grupo.
Algunos
autores consideran que la impulsividad propia de los adolescentes, explica en
parte el acto suicida. Entre mayor sea la impulsividad del individuo, mayor es
la posibilidad de autodestrucción. Peck; considera a la conducta
autodestructiva como un mecanismo utilizado por los adolescentes para manejar
el estrés y las situaciones difíciles de la vida. Encuentra una relación entre
la incapacidad del joven para manejar situaciones angustiantes y el miedo al
fracaso.
La
conducta suicida del joven no puede considerarse como un acto plenamente
dirigido por el deseo de morir, el intento suicida involucra un debate interno
entre el deseo de morir y el de seguir vivo. El adolescente que intenta
suicidarse, lucha internamente entre ambos deseos.
El medio ambiente y el adolescente suicida
En
toda conducta destructiva, existe una buena cantidad de agresión, que puede
dirigirse hacia adentro; es el caso de los estados depresivos y las tendencias
autodestructivas o dirigirse hacia afuera; por medio de actos delictivos o
agresivos.
Cuando
la agresión se dirige hacia afuera, se establece una relación entre el que
agrede y quien recibe la agresión. Esta interacción puede darse en muchos
niveles, de forma verbal o física. Cuando el adolescente percibe cierto rechazo
o la situación familiar le causa sentimientos de enojo y de agresión, expresará
estos mismos sentimientos por diversos medios y la familia recibirá estas
expresiones agresivas de la misma forma. Cuando el suicidio ocurre dentro de un
contexto como éste, el comportamiento autodestructivo resulta ser la forma en
que puede comunicar a los demás sus sentimientos, súplicas o demandas que no
sabe expresar de otra manera.
La
seriedad del intento suicida radica en lo que el joven hace o deja de hacer
para ser descubierto antes de morir. Si el fin del acto es comunicar un estado
de descontento en general, el joven provocará ser descubierto antes de alcanzar
su cometido de morir; sin embargo, aunque esta actuación es de menor gravedad
que la de un adolescente que arregla todo para no ser descubierto, siempre debe
prestarse la atención debida y ayudar al joven a elaborar y superar la crisis
por la que pasa.
Existen
algunos factores que pueden fomentar el suicidio en los adolescentes, pero que
no son decisivos para que éste suceda. Se puede contribuir a la confusión y la
depresión del joven, pero es la conjunción de una diversidad de factores los
que contribuyen para llegar al extremo de la autodestrucción.
Generalmente,
el individuo suicida pedirá auxilio de una u otra forma. Hay que atender las
señales que el joven manifieste, pues existe la posibilidad de ayudarlo o de
buscar el apoyo profesional para que aprenda a manejar efectivamente sus
problemas.
La
fuente principal de apoyo y aceptación tendría que ser la familia, pero en
ocasiones la inexperiencia y las propias vivencias pueden alterar el
funcionamiento de ésta.
Es
importante descubrir el problema a tiempo para buscar soluciones reales y no
centrarse únicamente en buscar culpables.
El
suicidio entre los jóvenes es una tragedia no mencionada en nuestra sociedad,
ya que es considerada como un tabú, un escándalo y por estar estigmatizada. De
manera tradicional se ha evitado la idea de que nuestros jóvenes encuentran la
vida tan dolorosa, que de forma consciente y deliberada se causan la muerte. En
algunos casos puede ser más fácil llamar " accidente" a un suicidio.
Las otras víctimas del suicidio son los parientes y amigos que tienen que
enfrentar todo lo que implica este acto.
Para profundizar acerca de los problemas adolescentes en cuanto a miedos, ansiedad, fobias, etcétera; le dejamos el siguiente powerpoint presentado en clase por unos compañeros.
Ver..
Para profundizar acerca de los problemas adolescentes en cuanto a miedos, ansiedad, fobias, etcétera; le dejamos el siguiente powerpoint presentado en clase por unos compañeros.
Ver..
No hay comentarios.:
Publicar un comentario