miércoles, 24 de junio de 2015

MÓDULO N°5

Adolescencia Y  Proyecto de Vida
Desde que el ser humano tiene conciencia de sí mismo suele formularse preguntas con respecto al por qué y al para qué de su existencia, que lo conducen a trazarse metas y a querer proyectarse hacia el futuro en la búsqueda de respuestas y de su realización personal. 
Eso sólo es posible a partir de la adolescencia; por tal motivo es en esta etapa en la que el ser humano está en condiciones apropiadas para concebir un proyecto de vida, que lógicamente estará anclado en toda su vida anterior.
Pero la adolescencia es un período especialmente sensible para que aparezca la angustia. Casi todos los adolescentes han sentido alguna vez esta sensación. En ocasiones, es la puerta de entrada a un proceso patológico, aunque también puede ser algo pasajero. Suele definirse como un temor a algo desconocido, que va acompañado de una serie de conductas asociadas, bien de gran agitación o bien de incapacidad para reaccionar.
Aparecen una serie de sentimientos (de peligro inminente, de desorganización…), que se asocian a síntomas físicos (malestar, palidez, sudoración, taquicardia, sensación de ahogo…). Generalmente, el adolescente es consciente de la relación entre estos aspectos físicos y las vivencias internas que los han provocado.
Al llegar a la adolescencia, las jóvenes y los jóvenes se incorporan con plenitud a la vida social, con toda su belleza, riesgos y complejidades. Es en la sociedad donde los adolescentes encuentran motivos para expresarse, para comunicarse, para formular sus más preciadas preguntas, para jugar y aprender, para diseñar proyectos.
Para ellos el papel de los padres es acompañar a los hijos en la lucha por descubrir su identidad, su originalidad y su exterioridad con relación a las figuras paterna y materna, y su libertad y autonomía frente al poder estatal, no es asunto de dialéctica, que afirma el progreso por la vía de la negación, sino de interrelación dialógica, que construye la novedad desde el encuentro por medio del diálogo.
La plenitud, la fuerza y el intenso movimiento de cambio y reflexión que caracterizan la vida adolescente ponen a prueba el equilibrio familiar. Por una parte, las madres y los padres tienen que enfrentarse al hecho de que sus hijos, paulatinamente, están logrando su propia autonomía. Entonces tienen que imaginar nuevas maneras de relacionarse con ellas y con ellos, tienen que ajustar algunas de las reglas de la casa y tienen que eliminar otras que, ahora, carecen de sentido.
En esta etapa del curso de vida, las relaciones entre padres e hijos tienen que replantearse. Los hermanos menores, acostumbrados tal vez a contar con el tiempo y el apoyo de los grandes, quieren seguir gozando de su atención. Sin embargo, los hermanos grandes que atraviesan por la adolescencia no tienen tiempo ni paciencia para dedicarles. En ocasiones, los hermanos mayores pueden reaccionar con impaciencia ante las demandas y quejas de sus hermanos menores.
El papel que cumple la escuela también es importante debido a que forma y educa en base a  valores como ser la honestidad, la responsabilidad, la libertad, el amor, el respeto y la tolerancia.
El proyecto de vida está integrada por elementos como ser: necesidades, valores, realidad, decisiones, metas, las cuales deben ser: concebible, controlable, facilitadora etc.
Para apoyar las metas de los adolescentes se deberá  hablarles sobre la necesidad de  conocerse a sí mismos, apoyándoles para que desarrollen el hábito de ver y pensar en forma positiva.
 Si logran que  sus metas coincidan con su crecimiento  personal, podrán hacer a un lado todo aquello que le dañe, motivándolos a atreverse a defender sus propias decisiones.

PROYECTO DE VIDA, TOMA DE DECISIONES Y AUTONOMÌA
Tomar una decisión que repercutirá en nuestro futuro inmediato resulta difícil porque no depende únicamente de las preferencias personales.  La decisión debe considerar también factores económicos, familiares y sociales, por lo que se pretende ofrecer a las y los adolescentes las herramientas básicas para que incrementen sus conocimientos, descubran sus potencialidades y preferencias y analicen los factores implicados en su elección.
Tomar una decisión puede ser difícil si no se adquiere la costumbre de hacerlo, Una vez se empieza a seguir este proceso, con lo que implica el involucrarse en lo que a uno le sucede, a tener control sobre su vida y a sentir satisfacción por ello, se hace más fácil el tomar decisiones.

PASOS PARA LA TOMA DE DECISIONES:
ü    Obtener información
ü    Analizar los valores sociales y propios
ü    Hacer una lista de las ventajas y desventajas de la    diferentes alternativas
ü    Calcular la probabilidad de éxito de cada alternativa
ü    Analizar las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de la decisión
ü    Tomar la decisión
ü    Evaluar los resultados de la decisión

UN PROYECTO DE VIDA:
              En todas las edades, pero de manera particular durante la adolescencia, el proyecto de vida puede servir como sirven los faros del mar que dibujan un punto de luz a la distancia: anuncian peligros, marcan tiempos, miden distancias y anticipan llegadas. El proyecto de vida permite a los adolescentes un punto de referencia para contrastar ideas, pedir opiniones, revisar acciones, rectificar rumbos, calcular jornadas o solicitar apoyos necesarios.
Pero la El proyecto de vida puede convertirse en un marco vital que permita a las y los adolescentes tomar las mejores decisiones: las más informadas, las más debatidas, las más reflexionadas, las decisiones que más apoyen y propicien la cristalización de sus anhelos, de sus planes, de sus ilusiones.

Para la construcción de un proyecto de vida es necesario incluir como tema fundamental la preparación intelectual y la capacitación, la cultura del permanente aprendizaje, debe ser un hábito que incluyamos en nuestro listado de herramientas para el logro del éxito en las cosas que realizamos y los proyectos que nos planteamos.

Conductas Adictivas

Una adicción es una enfermedad física y emocional, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el sentido tradicional es una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación debido a la satisfacción que esta causa a la persona. En su sentido etimológico, «adicto» proviene del latín, que denotaba al deudor que, por falta de pago, era entregado como esclavo a su acreedor.
Las Adicciones en adolescentes constituyen un problema de salud pública muy importante. Los riesgos y daños asociados a adicciones en adolescentes varían para cada sustancia y son sumamente peligrosos; por esto, es necesario tener en cuenta las variables personales como el grado de su motivación, conocimiento o experiencia del uso de adicciones en adolescentes, y las propiedades específicas de adicciones en adolescentes así como la influencia de los elementos adulterantes.
Lo que hace que las adicciones en adolescentes sea una adicción nociva es que se vuelve en contra de uno mismo y de los demás. Al principio de adicciones en adolescentes se obtiene cierta gratificación aparente, igual que con un hábito. Pero pronto su conducta empieza a tener consecuencias negativas en su vida. Las conductas adictivas en adolescentes producen placer, alivio y otras compensaciones a corto plazo, pero provocan dolor, desastre, desolación y multitud de problemas a medio plazo.

¿Qué causa las adicciones en los adolescentes?
Las normas culturales ejercen influencia sobre las normas aceptables del uso de sustancias o adicciones en adolescentes, mientras las leyes determinan el uso legal de las mismas. La duda de si hay un patrón normativo de abuso en las estas adicciones es aun objeto de grandes controversias.
Los trastornos relacionados con adicciones en los adolescentes son causados por múltiples factores, incluyendo la vulnerabilidad genética, los factores ambientales, las presiones sociales, las características individuales de la personalidad y problemas psiquiátricos, sin embargo, todavía no se ha determinado cuál de estos factores son determinantes en las personas con adicciones en adolescentes, pero se acepta que son todos combinados los que generan adicciones en adolescentes.

¿Cuáles son las consecuencias de adicciones en adolescentes?
Las consecuencias negativas asociadas a adicciones en adolescentes afectan a muchos aspectos diferentes de la vida de una persona; son muy diversas, pero podemos dividirlas en dos grupos.
Salud: La aparición de diversas enfermedades, daños, perjuicios y problemas orgánicos y psicológicos, como hepatitis, cirrosis, depresión, psicosis, paranoia, son algunos de los trastornos que las adicciones en los adolescentes producen y hasta pueden llegar a ser fatales.
Social: La incapacidad de mantener relaciones afectivas estables puede destruir las relaciones familiares y de su grupo de amistades, esto puede provocar que la persona deje de participar en el mundo real, abandonando metas, y su vida gira en torno a sus adicciones, destruyendo lo que lo rodea. Así mismo un bajo rendimiento en el trabajo o en el estudio y hasta se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a las adicciones como la única “solución” a los problemas. El uso de las adicciones puede llegar a ser muy caro, llevando al adicto a destinar todos sus recursos para mantener el consumo, incluso a sustraer los bienes de su familia y amigos.

¿Cómo superar las adicciones en adolescentes?
Existen diversos centros de rehabilitación y muchos tipos de tratamientos para las adicciones en los adolescentes. Elegir los adecuados, siendo este para uno mismo o para un ser querido, es sumamente importante ya que va a determinar la recuperación de una vida normal y saludable para la persona que sufre de adicción.

¿Cuál es el tratamiento para superar las adicciones?
Existen diversos centros de rehabilitación y muchos tipos de Tratamientos para superar las adicciones. Elegir el centro y tratamientos adecuados para superar las adicciones, siendo este para uno mismo o para un ser querido, es sumamente importante ya que va a determinar la recuperación de una vida normal y saludable para la persona que sufre de adicciones.
El Modelo Andenes es el tratamiento para superar las adicciones más confiables con excelentes resultados actualmente, que tiene más de 65 años de vigencia y miles de pacientes recuperados de las adicciones alrededor de todo mundo. Este es muy confiable ya que tiene un índice de recuperación del 90% de las personas tratadas de las adicciones que es el más alto de todos los centros de rehabilitación.
En la primera etapa del tratamiento, se orienta a la persona a reflexionar sobre la comprensión de la gravedad de su adicción y acepta su enfermedad. Una vez que el paciente acepta su adicción y contando ya con una clara convicción al deseo de controlarse, el programa de recuperación de las adicciones sigue con sus siguientes pasos en los cuales las terapias individuales y de grupo tratan al paciente en los tres niveles: mente, cuerpo y espíritu. El conocimiento y apoyo familiar son los secretos de este exitoso Método con él se pueden tratar las adicciones.
Está diseñado para no interrumpir la vida de la persona que padece de adicciones, ya que solamente dura solamente 28 días y existe la alternativa de tratamiento por las noches dando la facilidad a las personas que sus estudian o trabajan durante el día.
El alcohol y el tabaco son las adiciones más comunes.

LA ESCUELA: FACTOR DE PROTECCIÓN CONTRA LAS ADICCIONES

El sentido de pertenencia a la comunidad escolar, tener una buena vinculación con la escuela y completar el ciclo de enseñanza media, actúan como factores protectores para los estudiantes, en los que es menos frecuente el consumo de sustancias adictivas que en quienes abandonan sus estudios.
Pero, además, la escuela junto con la familia, son ámbitos en donde los niños aprenden a desenvolverse en la vida, en donde se transmiten valores y conocimientos, se moldean actitudes, se comparten costumbres, se modifican, afianzan o renuevan tradiciones y posturas, juicios y prejuicios. Por eso es  tan importante, que desde el aula se brinden elementos para fortalecer una cultura de la prevención, que fomente estilos de vida promotores de la autorresponsabilidad acerca de la salud y del compromiso con el bienestar de la comunidad.
Prevenir es tomar acciones que impidan que algo suceda. En cuanto al consumo de sustancias adictivas, la complejidad de lo que se intenta prevenir dificulta la definición de las acciones.  En efecto, no sólo existe una gran diversidad de productos que pueden ser utilizados para alterar las funciones mentales y que causan dependencia; sino que se presentan grandes diferencias en la frecuencia en que esas sustancias pueden consumirse: desde la abstinencia de quien nunca las ha probado, a la adicción.

Existen varios tipos de prevención:

Prevención primaria,  cuando se dirigen a impedir que se inicie el consumo de sustancias, a través de medidas que promuevan estilos de vida sanos, eleven el nivel de conocimientos y sensibilicen a la comunidad acerca del tema.

Prevención secundaria, cuando se proponen disminuir los riesgos o daños ocasionados por el uso de sustancias adictivas; o detectar en sus inicios los problemas de consumo y derivarlos a servicios de atención especializada.
Prevención terciaria, cuando brindan atención a las intoxicaciones por abuso de sustancias o sobredosis; y tratamiento tanto de los trastornos asociados al consumo, como de los adictos.

El ámbito  escolar es particularmente adecuado para realizar acciones de prevención primaria en cuanto a la promoción de la salud, y secundaria en lo que se refiere a la detección y derivación de casos; mientras que las de atención de trastornos o casos de adicción deben ser llevadas a cabo por especialistas en los problemas relacionados con el consumo.
Los docentes desempeñan un importante papel frente a sus alumnos y alumnas ya que, de la misma manera que los padres, representan un modelo de comportamiento,  en el que se observa varias horas al día cómo hacer uso de los conocimientos, asumir las normas y reglamentos, ejercer autoridad, solucionar conflictos, aprender de los demás, relacionarse.
El proceso cotidiano de socialización es compartido también con los medios de comunicación, que con recursos muchas veces de mucho mayor impacto que con los que se cuenta en el aula, exhiben comportamientos, actitudes y opiniones.  Pero, la herramienta que sí poseen los maestros y que los medios carecen es la interrelación personal, el respeto y el afecto ganados en el contacto diario, en cada sesión de trabajo, en cada respuesta a inquietudes, en cada orientación adecuada a las necesidades personales, en el fortalecimiento de la autoestima y la confianza en sí mismos de sus alumnos y alumnas.
Para desarrollar actividades de prevención de las adicciones en niños y adolescentes, el docente sólo tiene que facilitar y promover el proceso de formación de sus alumnos que ya tiene entre sus funciones, colaborando en la interiorización del autocuidado, de respeto a su propia persona y a la de los demás, del desarrollo de habilidades sociales y estilos de vida que tiendan a la superación.  Para ello, puede valerse de los materiales con los que ya cuenta en las bibliotecas y videotecas de la escuela.  También, puede pedir apoyo a diferentes dependencias y organizaciones que se especializan en la prevención de las adicciones.

PASOS BÁSICOS PARA LA ACCIÓN PREVENTIVA

            Conocer el contexto
Antes de poder trabajar preventivamente es preciso conocer el ámbito escolar específico en el que se van a desarrollar las actividades, de manera de detectar los elementos con los que cuenta esa comunidad, las normas y valores que se dan en ella, los mensajes que se difunden y las formas usuales de comportamiento.
•     Demuestre interés en el estudiante y en la resolución de sus problemas no en la detección de casos.
•     Ofrezca respeto a sus ideas; brinde opciones posibles, no dictámenes sin posibilidad de réplica
•     Brinde un espacio para exponer situaciones, no intente dar terapia.

TIPOS DE ADICCIONES
Alcohol
A Internet
Drogas
Cigarrillo
Entre otros…

INDICADORES DE POSIBLE CONSUMO DE SUSTANCIAS ADICTIVAS

•     Olor a la sustancia consumida: alcohol, inhalables u otras drogas
•     Andar inseguro
•     Comportamiento ansioso o agitado
•     Hiperactividad
•     Falta de respuesta adecuada o letargo
•     Debilidad, desmayo, mareo, perdida del conocimiento
•     Propensión a accidentes
•     Trastornos de salud o molestias frecuentes
•     Problemas legales
•     Cambio de humor y de actitud, confusión
•     Depresión u otros trastornos emocionales
•     Faltas frecuentes de concentración
•     Pérdida brusca de peso
•     Alteración del sueño
•     Cambio de grupo de amigos
•     Deterioro en el rendimiento, en el aseo y cuidado personal
•     Ausencias y retrasos frecuentes
•     Objetos relacionados con el uso de una sustancia adictiva

RECUERDE: La presencia de uno o varios de estos indicadores puede no estar relacionada con el consumo de sustancias, sino con situaciones personales o familiares.

Medios de Comunicación: Son un Factor muy influyente en los adolescentes, ya que ellos tratan de imitar lo observan en su entorno.


La Adolescencia y los estados de ánimo cambiantes

El fenómeno adolescente es el producto de una compleja transformación cultural que surge a partir de un conjunto de variables socio-históricas.
Durante esta etapa, el adolescente experimenta cambios físicos y psicológicos que afectan a todos los aspectos de su personalidad: a su dimensión biológica (cambios corporales), a su estructura intelectual, a su mundo afectivo (experimenta nuevas emociones y sentimientos), a su imagen del mundo y a su propio sentido de la existencia. Todo adolescente busca su identidad, se pregunta quién es y qué llegará a ser.
Respecto a los cambios psicológicos que se producen en la adolescencia destacamos la re afirmación del yo, el individuo toma conciencia de sí mismo y adquiere mayor control emocional.
Una forma de reafirmar el yo es el deseo de mayor autonomía, la búsqueda de nuevas experiencias y cierta arrogancia y crítica con los padres y, en general, con la autoridad. Estos deseos novedosos originan en él cierta angustia e inseguridad provocada por el abandono de un mundo en el que se sentía seguro y la entrada en otro con el que no se siente plenamente identificado.
A veces, el adolescente muestra un retraimiento interior que podemos interpretarlo como un exceso de egocentrismo, sobre valoración personal y disconformidad con quienes le rodean, pero este proceso es necesario para que el adolescente afiance su personalidad y adquiera cierta autonomía en su forma de pensar, sentir y actuar.

Contexto familiar

Un tema bastante conflictivo es el de la irrupción del fenómeno adolescente en la familia. Padres e hijos entran en colisión por varias razones. Entre ellas, la principal es reconocer que los hijos son seres individuales, cuya vida les pertenece.
Con respecto al grupo familiar, la teoría psicoanalítica tanto la estructural como la que se basa en la depositación de roles y funciones de cada uno de los miembros en los otros, ha realizado aportes para comprender el problema vincular (normal, de crisis o patológico) entre el adolescente y sus padres. El enfoque sistemático surgido de la teoría de la comunicación, también resulta útil para este fin.
Tanto el adolescente como el niño son seres aún en crecimiento, y se encuentran, respecto de las figuras parentales, en una situación de dependencia psíquica. Por esta razón, los conflictos de los padres inciden en forma significativa sobre los procesos de desarrollo del adolescente.

Contexto escolar
La secundaria es la experiencia central que organiza la vida de los adolescentes. Les ofrece oportunidades para aprender nueva información, dominar nuevas destrezas y perfeccionar las que ya poseen: ingresar o no al énfasis del bachillerato técnico que ofrece su institución, estudiar las opciones para seguir una carrera, participar en deportes, teatro, música y estar con sus amigos. Esto amplía sus horizontes intelectual y social cuando combinan encuentros con sus compañeros y adultos. Las diferentes funciones de la secundaria son importantes pero su enfoque primario sigue siendo lo académico.
La secundaria es uno de los elementos más importantes en el ambiente social de un joven. Enfocar el desarrollo en el contexto de dónde y cómo viven los adolescentes, cómo los afecta y cómo influye la institución académica, su entorno escolar ayuda a entender algunas de las expresiones que surgen en la adolescencia, al conocer sus miedos, gustos e intereses.
Todos los miedos, gustos e intereses propios de esta etapa, el miedo a embarazos no deseados, temor a decir la verdad para justificar acciones cuando no asumen sus deberes académicos, a enfrentarse a ciertas situaciones, su gusto por la música, su búsqueda de identidad, la necesidad de usar elementos nuevos, sus perspectivas, sus sueños, su viaje por la adolescencia.
De acuerdo con Pérez y Mejía (1996), el hecho más significativo es la manera como la globalización toca a todas las personas produciendo una reorganización y una re contextualización de los entornos inmediatos; pues en la actualidad, gracias a las nuevas tecnologías, se encuentran frente a una nueva realidad que se hace específica en el lugar en el que cada uno se desenvuelve. Esa reorganización de la sociedad afecta de manera especial los procesos de socialización. Los principales lugares de transformación, aquellos que hacen visibles las maneras como los cambios afectan la vida concreta de las personas, son las instituciones académicas y la familia. Es allí donde se forma un sujeto portador de los cambios de la sociedad que se evidencia en la vida cotidiana. Con las transformaciones de vida y los comportamientos de la sociedad, los jóvenes construyen su nuevo imaginario.
Su psicología se basa en la búsqueda de hábitos y valores propios y modelos diferentes a los de la familia, para lo cual priorizan el contacto con amistades que les perfilen su inconformidad frente a los núcleos institucionales básicos. A ello se suma que, a nivel biológico, su sistema nervioso central, sus órganos sexuales y su desarrollo físico en general, están conformándose hasta ahora.
Según Pérez y Mejía (1996), el joven de hoy encarna el papel lexical que desempeñan los elementos de la cultura digital. Hoy se presenta un imaginario que reorganiza, negociando con otros lenguajes, los dispositivos de percepción, generando con ello otros tipos de sensibilidad, otra capacidad de captación. El encuentro con un video juego es un ejemplo propio de ese nuevo imaginario.
Además, con la aparición de Internet, se ha producido un verdadero estallido en las dinámicas de la producción del saber sobre jóvenes y culturas juveniles. Estas últimas han construido también su lugar en el ciberespacio. Desde allí generan e intercambian información y conocimiento sobre sí mismas, discuten problemas relevantes para cada escena en diferentes puntos del planeta y dejan entrever lo complejas, múltiples, diversas e híbridas que son (Marín y Muñoz, 2002).
“En la imagen de los jóvenes actuales, aislados y refugiados en sus mundos de significados, sentidos, identidades y relaciones sociales y culturales propias, se ve condensadas las mutaciones en las formas de vida y los valores emergentes de una sociedad interconectada y multicultural. Es innegable que los medios de comunicación, las redes de comunicación, información y mercado, las industrias culturales y los procesos de consumo son fundamentales en la producción de subjetividades contemporáneas, especialmente de los jóvenes, capaces de desarrollar modos de existencia, marcos de referencia, saberes singulares e incluso nuevas artes” (J. Blanch, revista Textos de la ciber sociedad, correo e-marzo 19,2010, 2: 00 pm). Así mismo, crean estilos de vida como parte de su propia identidad, como miembros de una cultura juvenil.

Contexto socio-histórico-cultural

El proceso de socialización en la adolescencia está modulado por el contexto sociocultural en que a los chicos y chicas les tocará vivir, y el momento histórico presente, en un momento determinado. Es un proceso dinámico y cambiante. La riqueza y la diversidad de relaciones que los adolescentes tendrán ocasión de establecer dependerá de la riqueza y la diversidad de los contextos y de las oportunidades culturales que les proporcionen. La sociedad actual presenta un conjunto de objetivos que los adolescentes deberán conseguir durante este periodo y que se consideran imprescindibles para el progreso de su personalidad.
Durante este periodo, los adolescentes deben realizar un ajuste entre los cambios físicos y los puberales, para llegar a un desarrollo de sentimientos y actitudes equilibradas que les llevarán hacia la madurez sexual. Otro objetivo que el adolescente deberá conseguir al final del periodo será la independencia real de los padres o de las personas que le cuidan. Además, los adolescentes se deben preparar para escoger una profesión y para establecer relaciones laborales en un futuro próximo. Se debe tener en cuenta que los canales sociales para facilitar la consecución de estos objetivos son poco claros. El marco sociocultural actual ofrece más dificultades que en otros momentos históricos, ya que las expectativas de futuro profesional son más oscuras, hecho que conlleva que algunos adolescentes fracasen en sus objetivos. Estas exigencias sociales que implican grados de autonomía progresivos, se deben conseguir en un periodo en que los chicos y chicas desarrollan, de una manera gradual, una visión del mundo y una filosofía de la vida, potenciada por las nuevas capacidades de abstracción y formalización, que inspirará sus creencias y criterios morales. Son creencias y criterios esenciales para guiar y regular las decisiones que deberán tomar a lo largo de la vida.
La adolescencia es conocida por ser un periodo de crisis, de conflicto, de tensión y de contradicciones, no fáciles de resolver o simplemente asumir. En comparación con las edades entre las que se efectúa el paso, la infancia y la edad adulta, la edad adolescente aparece como vitalmente problemática. El adolescente es visto como un problema para sí y, a menudo, para los demás. Sin embargo, se suele pasar por alto el hecho de que gran parte de la vida emocional de los adolescentes normales es de carácter pacífico, profundo y constructivo.

¿Qué son los trastornos del estado de ánimo?
Una categoría de problemas de salud mental que incluyen todos los tipos de depresión y de trastorno bipolar, los trastornos del estado de ánimo, a menudo se denominan trastornos afectivos.
Durante la década de los ochenta, los profesionales de la salud mental comenzaron a reconocer los síntomas de los trastornos del estado de ánimo en niños y adolescentes, así como en adultos. Sin embargo, los niños y adolescentes no necesariamente experimentan o exhiben los mismos síntomas que los adultos. Es más difícil diagnosticar los trastornos del estado de ánimo en los niños, especialmente porque ellos no siempre son capaces de expresar cómo se sienten. Hoy en día, los médicos e investigadores creen que los trastornos del estado de ánimo en los niños y adolescentes siguen siendo uno de los problemas de la salud mental que se diagnostica con menos frecuencia. Los trastornos del estado de ánimo en los niños los pone en riesgo de sufrir otros trastornos (más a menudo trastornos de la ansiedad, comportamiento perturbador y trastornos de abuso de sustancias) que pueden persistir mucho después de haber solucionado los episodios de depresión iníciales.
En los trastornos del estado de ánimo, estos sentimientos son más intensos que los que los adolescentes normalmente sienten de vez en cuando. También es motivo de preocupación que estos sentimientos se prolonguen durante un período o que interfieran con el interés del adolescente en estar con sus amigos o participar en las actividades cotidianas del hogar o de la escuela. Todo adolescente que expresa ideas de suicidio debe ser sometido a una evaluación inmediatamente.

Otros signos de un potencial trastorno del estado de ánimo en un adolescente son:
 Dificultad para obtener logros en la escuela
 Enojo constante
 Comportamiento rebelde
 Problemas con la familia
 Dificultades con amigos y pares

DISTINTOS TRASTORNOS DE ESTADO DE ÁNIMO QUE PUEDE SUFRIR EL ADOLESCENTE

Adolescentes en busca de su identidad

El proceso de construcción de identidad es largo. Puede durar incluso toda la vida, porque las personas van cambiando sus opciones, las intenciones que colocan en cada cosa que hacen y las experiencias que suman a sus vivencias. Sin embargo, la base de la identidad se construye durante el período de la adolescencia. Como señala Pía Sius, psicóloga infanto-juvenil, "el concepto de identidad tiene que ver con crear un ‘yo' estable en el tiempo, en que se reconocen capacidades y dificultades, y en el que se establece lo que se es en relación a otros".
Al entrar en la adolescencia, cerca de los 12 ó 13 años, comienza un período de introspección e introversión, en el que los jóvenes revisan quiénes son y quiénes quieren llegar a ser. Este período se caracteriza por el ensimismamiento que muchas veces asusta a los padres, sobre todo aquellos que por primera vez se enfrentan a un hijo adolescente. Sin embargo, es un proceso natural en el cual necesitan más espacios y momentos para estar con ellos mismos; comienzan a defender su privacidad y lo que antes era compartido con los papás y los hermanos, empieza a ser "propiedad privada". Es común verlos encerrados en su pieza realizando actividades como escuchar música o tendidos en su cama meditando, pudiendo pasar períodos prolongados en lo mismo.
A diferencia de lo que ocurría en su niñez, en la cual su identidad se basaba en la imitación y la identificación con los padres y otras figuras significativas como profesores y personajes de los dibujos animados, en la adolescencia ocurre un proceso inverso. Durante esta etapa necesitan diferenciarse de lo que fueron anteriormente, especialmente de sus padres. Es así como empiezan a elaborar una intensa crítica hacia ellos, "y entonces dicen: yo no quiero ser tan formal como mi papá".

Etapa de pruebas
En el proceso de construcción de la identidad personal la pregunta a responder por parte de los adolescentes es "¿Cómo soy, qué me gusta y qué no me gusta?". El responderla no es fácil y muchas veces da lugar al oposicionismo, donde el adolescente no logra aún definir cómo es y se identifica con lo que no quiere ser. En el camino de encontrarse a sí mismos, los jóvenes comienzan a probar distintos roles y experimentar diferentes actividades, algunas de ellas de riesgo.
Usar aros en las orejas, en la nariz, en las cejas e incluso en otras partes del cuerpo, es muy común en esta etapa. Asimismo, pintarse el pelo, tatuarse y vestirse de manera diferente constituye una forma de estampar su personalidad, mostrar que son distintos y sobre todo, de diferenciarse del resto.
Generalmente no es el contenido de la conducta lo que más les importa -es decir, usar aros o el pelo de color- sino lo que significa en cuanto a mostrarse independientes y afianzar su autonomía. Es por esto que los padres deben cuidar el no hacer juicios de valor acerca de las conductas tales como ‘usar aros es de homosexuales', pues se está criticando directamente al adolescente y los jóvenes sienten que se están yendo en su contra.
No obstante, sí pueden mostrar su desacuerdo por la conducta en términos personales; y decir, por ejemplo, "no comparto el gusto" y podrán establecer las normas y señalar hasta dónde sus hijos pueden llevar su comportamiento. Existen reglas básicas de convivencia que son importantes de traspasar a los hijos, así como el respeto a los valores que ha inculcado la familia, lo que define cuánto y qué se permite, y tiene que ver con no ofender o transgredir a otro, cuidando -especialmente- que las conductas de los jóvenes no sean autodestructivas ni riesgosas.
Por ejemplo, por más que un adolescente quiera raparse o pintarse el pelo, no puede hacerlo si eso va a traerle problemas en el colegio, y deberá esperar hasta las vacaciones o sencillamente, optar por otra moda. Concretamente, en el caso de los aros se aconseja que los padres acompañen a los hijos en vez que digan "haz lo que quieras", porque corren el riesgo de contraer infecciones al perforarse cualquier parte del cuerpo en lugares o con personas poco adecuadas; cuidados que deben extremarse en el caso de los tatuajes.

El rol de los padres
Durante esta etapa muchos padres se sienten confundidos respecto a cómo relacionarse con sus hijos adolescentes y llegan a sentir que todo lo que hacen es criticado por ellos. Según Pía Sius, deben esforzarse por construir una nueva relación, teniendo en cuenta que la cercanía y la proximidad a partir de este momento son diferentes. Antes era el adulto el que iba al niño, pero en la adolescencia los padres deben esperar que el adolescente se acerque.
Limitar la crítica hacia el joven y generar instancias de confianza, son fundamentales para establecer espacios comunes entre padres e hijos y como norma general deben respetar los espacios de intimidad de sus hijos. En esta etapa los jóvenes tienen que tener ‘propiedad privada' -que puede ser su pieza o algún lugar de la casa donde sientan que tienen el control total- la que tiene que ser valorada y respetada. Se trata, como señala la profesional, "de estar atentos, pero tras bambalinas".
Los padres no deben perder de vista que el adolescente es adolescente porque adolece, porque le cuesta y porque le duele enfrentar los cambios y las etapas que está atravesando. Por lo tanto, ayudarlos a descubrir quiénes son y apoyarlos en las distintas actividades que se propongan, será una buena manera de mantener un canal de comunicación abierto y colaborar para que este proceso de construcción de identidad se logre con las mejores bases.

La crisis de identidad
Los adolescentes pueden entrar en una etapa de crisis de identidad. Durante esta etapa analizan sus opciones y buscan llegar a comprometerse con algo en lo que puedan tener fe. Así, un adolescente puede optar por entrar en una ONG, ir a la universidad, dar clases de baile, hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia, estos compromisos de carácter ideológico o personal ayudan a formar la identidad y moldean la vida en los años siguientes. El nivel de confianza que los adolescentes tengan en sus compromisos influye en su capacidad para resolver sus crisis de identidad.
De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia o la fe y un sentido de pertenencia. No es raro que la crisis de la identidad pueda durar hasta cerca de los 30 años.
Si bien durante la infancia es importante confiar en otros, sobre todo en los padres, durante la adolescencia es importante confiar en uno mismo. También transfieren su confianza de los padres a otras personas, como amigos íntimos o parejas. El amor es parte del camino hacia la identidad. Al compartir sus pensamientos y sentimientos con otra persona en quien confía, el adolescente está explorando su identidad posible, y viéndola reflejada en la otra persona, a través de la cual puede aclarar mejor quien es. No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso, sacrificio y entrega, no se alcanza hasta haber logrado una identidad estable.

Niveles de identidad
El psicólogo James E. Marcia clasificó a las personas en cuatro niveles de identidad:

1. Exclusión. En este nivel existe un compromiso pero no ha habido crisis. En él, la persona no ha dedicado tiempo a dudar y considerar las alternativas (no ha estado en crisis) sino que se compromete con los planes de otra persona para su vida. Suele tratarse de personas con altos niveles de autoritarismo y pensamiento estereotipado, obedecen la autoridad, se rigen por un control externo, son dependientes y presentan bajos niveles de ansiedad. Pueden sentirse felices y seguros, tienen vínculos familiares estrechos, creen en la ley y el orden y se vuelven dogmáticos cuando alguien cuestiona sus opiniones. Los padres de estos adolescentes suelen involucrarse demasiado con los hijos, evitan expresar las diferencias y usan la negación y la represión para evitar manejar cosas que no les agradan.

2. Moratoria (crisis sin compromiso). Es el adolescente en crisis; considera diversas alternativas, lucha por tomar una decisión y parece dirigirse hacia un compromiso. Probablemente logrará la identidad. Estas personas suelen tener altos niveles de desarrollo del yo, razonamiento moral y autoestima. Se muestran más ansiosos y temerosos del éxito. A menudo mantienen una lucha ambivalente con la autoridad paterna.

3. Logro de identidad (crisis que lleva al compromiso). En este nivel, el adolescente se ha comprometido con algo después de un periodo de crisis; es decir, después de un tiempo dedicado a pensar y sopesar alternativas. Son personas con altos niveles de desarrollo del yo y razonamiento moral. Se rigen por un control interno, tienen seguridad en sí mismas, alta autoestima y funcionan bien en condiciones de estrés y cercanía emocional. Los padres de estos adolescentes estimulan la autonomía y la relación con los profesores; las diferencias se analizan de un modo colaborador.

4. Confusión de la identidad (sin compromiso, crisis incierta). En este nivel puede o no haberse considerado las opciones, pero se evita el compromiso. Son adolescentes superficiales e infelices, a menudo solitarios. Tienen un bajo nivel de desarrollo del yo, razonamiento moral y seguridad en sí mismos; presentan habilidades deficientes para cooperar con los demás. Los padres de estos adolescentes no intervienen en su crianza, los rechazan, los ignoran o no tienen tiempo para ellos.

Diferencias de género en el desarrollo de la personalidad
Ambos sexos difieren en su lucha para definir la identidad. Las mujeres se juzgan según sus responsabilidades y su capacidad para cuidar de sí mismas y de otros. Ellas tienden a alcanzar su identidad más a través de la cooperación que de la competencia.
Las niñas adolescentes parecen madurar más deprisa que los varones. Estas diferencias surgen hacia el final de la niñez, aumentan alrededor de los 13 años y son bastante amplias durante la adolescencia. Cuando los chicos son aún egocéntricos, las chicas han pasado hacia la conformidad social; y cuando los chicos comienzan a ser conformistas, ellas se vuelven más autoconscientes. Resulta curioso ver como a menudo se les concede más libertad e independencia a los chicos que a las chicas a una edad en la que ellas son mucho más maduras.
Estas diferencias parecen estar relacionadas con las diferentes experiencias sociales de chicos y chicas, como las diferencias en su forma de jugar o relacionarse entre ellos. En el juego, las chicas utilizan una estructura más flexible, menos apegada a reglas rígidas que el juego de los varones; esto puede favorecer el desarrollo del razonamiento moral. Las chicas suelen formar grupos de interacción pequeños, que ofrecen más oportunidades para conversar e imitar las relaciones de los adultos que los grupos grandes de juego que suelen formar los chicos. Los chicos suelen ser también más competitivos, lo cual puede estimular la impulsividad.
En la edad adulta, estas diferencias desaparecen.

La autoestima en los adolescentes
En un análisis de 99 entrevistas con niñas de diferentes edades se vio que la confianza de las niñas en ellas mismas y su percepción del mundo es bastante elevada hasta los 11 o 12 años. Hasta esa edad, tienden a ser más perceptivas respecto a los temas de relaciones y con mentalidad abierta acerca de los sentimientos. Sin embargo, al llegar a la adolescencia, muchas aceptan los estereotipos de cómo se supone que deberían ser y reprimen sus verdaderos sentimientos. Al darse cuenta de que están perdiendo parte de sí mismas y de que esto les impide tener relaciones auténticas, su confianza se resquebraja.
Por el contrario, aquellas que siguen siendo honestas consigo mismas y con los demás al reconocer sus verdaderos sentimientos y expresarlos de manera apropiada, pueden mantener una relación saludable con ellas mismas y los demás. Estas chicas tienen una autoestima alta, se consideran competentes y es más probable que no se dediquen a profesiones tradicionales.
En los chicos, la autoestima también desciende en la adolescencia, pero no tanto como en las chicas.

Baja autoestima
La Baja autoestima se define como la dificultad que tiene la persona para sentirse valiosa en lo profundo de sí misma, y por tanto digna de ser amada por los demás. Las personas con Autoestima Baja buscan, a veces sin ser muy conscientes de ello, la aprobación y el reconocimiento de los demás y suelen tener dificultad para ser ellas mismas y poder expresar con libertad aquello que piensan, sienten y necesitan en sus relaciones interpersonales, así como para poder decir “no” al otro sin sentirse mal por ello. En ocasiones los adolescentes esconden la baja autoestima en su interior a través de sentimientos que suelen ocultárselos a sí mismas mediante el uso de diferentes mecanismos de defensa, (negación, intelectualización, fantasía, etcétera) incluso haber creado a su alrededor una coraza defensiva, para protegerse de la amenaza (a menudo fantaseada) frente a posibles rechazos sociales, incluso a críticas personales u opiniones que cuestionen sus creencias. Las personas con Baja Autoestima suelen experimentar ansiedad ante situaciones de intimidad y afectivas. Esto se debe a la dificultad que experimentan a la hora de sentirse seguras y espontáneas en sus relaciones interpersonales. El resultado final de una baja autoestima por lo general conduce a la degradación del mismo que roba a una persona de confianza en sí mismos y el pensamiento racional. Las personas que no son lo suficientemente fuertes para hacer frente a una baja autoestima, pueden destruir su propia vida. La baja autoestima es responsable de causar emociones extremas que pueden conducir a la depresión, intentos de suicidio, trastornos mentales y físicos, embarazo en la adolescencia o incluso la delincuencia infantil. La baja autoestima también es responsable de la violencia en los adolescentes que causan daños irreparables físicos y mentales.

Las causas de la baja autoestima
La baja autoestima es causada por factores que dependen de los antecedentes y el estado de la persona, su entorno, la edad, la asociación con el mundo exterior, etc. Ellos son:

Negligencia: Los niños criados en condiciones donde el amor y el afecto está ausente, se sienten abandonados e insignificante a medida que crecían y les resulta muy difícil confiar.

La crítica excesiva: Cuando a un adolescente se le recuerda constantemente que inútil o bueno para nada, da lugar a la depresión y éste pierde la confianza en sí mismos.

 Influencia de los padres y la familia: Los padres tienden a influir en un adolescente con el reflejo de sus sueños incumplidos.

Logros: La gente trabaja para lograr el éxito en su vida y cuando no tratar la insuficiencia como la verdad última que se traduce en la pérdida de la autoestima.

Apariencia física: Se sienten inferiores en comparación con una persona más bonita.

La experiencia negativa: Algunos baja autoestima problemas son causados debido a la experiencia negativa. Los niños tienden a tomar en la negatividad a su alrededor.

Abuso de Niños: La mayoría de las personas con baja autoestima tienen una historia de abuso físico y mental durante su infancia.

Desempleo: Una persona que está en el paro se siente inútil e impotente.

Características de una persona con baja autoestima

 Carecen de habilidades sociales y la confianza en sí mismos.
 Tienen un aspecto perturbado y deprimido.
 Sufren de trastornos alimenticios como la anorexia y la obesidad.
 Ellos sufren de pensamientos negativos y no reconocer su potencial.
 Temen a la crítica y tomar cumplidos negativamente.
 Tienen miedo de asumir responsabilidades.
 Tienen miedo de formar su propia opinión.
 Viven un estilo de vida pesimista.

Consejos para combatir la baja problemas de autoestima
 Siempre evitar las situaciones negativas.
 Trate de entrar en una compañía de personas positivas.
 Use un diario para registrar las cosas positivas que suceden a tu alrededor.
 Tenga siempre un pensamiento positivo.
 No dude en buscar ayuda en tiempos difíciles.
 Busque asistencia profesional para hacer frente a graves problemas.
 Una cosa buena acerca de la vida, que nos proporciona la capacidad para hacer frente a cualquier situación que enfrentamos, incluyendo una baja autoestima. No hagamos el sentimiento de baja autoestima que nos impiden llevar una vida feliz.

Angustia
La angustia es un estado afectivo de carácter penoso que se caracteriza por aparecer como reacción ante un peligro desconocido. Suele estar acompañado por intenso malestar psicológico y por pequeñas alteraciones en el organismo, tales como elevación del ritmo cardíaco, temblores, sudoración excesiva, sensación de opresión en el pecho o de falta de aire (de hecho, “angustia” se refiere a “angostamiento”). En el sentido y uso vulgares, se lo hace equivalente a ansiedad extrema o miedo.

Manifestaciones en la adolescencia
El sujeto adolescente atraviesa cambios radicales que le producen sensaciones de desamparo, de vacío, de pérdida del sostén. Sensaciones que remiten al estado de desvalimiento inicial con el que nace el sujeto humano. Desvalimiento debido al cual, sin el sostén del Otro, el sujeto cae, muere; pero que, a la vez, es la semilla de la constitución y complejisación del inconsciente. Para el sujeto adolescente, es el cuerpo, tan íntimo y familiar, lo que se convierte en extraño, en ajeno, dejándolo frente a la vivencia de lo siniestro. Hay aquí lugar para la angustia .El sujeto adolescente asume como propio el cuerpo con cambios en un proceso en que las identificaciones tienen un papel central .Freud postula a la angustia como señal. En este sentido, la angustia funciona como un recurso del sujeto.
El sujeto adolescente atraviesa cambios radicales: el cuerpo infantil, familiar y conocido, se transforma; pretende independizarse de los padres pero a la vez los necesita; entra en un mundo nuevo: bailes, boliches, pareja, cambios de colegio, etc., mundo que le resulta fascinante y a la vez amenazante…
Todas estas situaciones, y muchas otras, le producen sensaciones de desamparo, de vacío, de pérdida del sostén. Remiten al estado de desvalimiento inicial con el que nace el sujeto humano. Desvalimiento debido al cual, sin el sostén del Otro, el sujeto cae, muere; pero que, a la vez, es la semilla de la constitución y complejisación del inconsciente.
Este desamparo estructural se hace presente a lo largo de la vida del sujeto. Es posible pensar que la adolescencia y sus cambios son terreno particularmente fértil para estas vivencias. Esto hace que la adolescencia sea un momento marcado por la angustia… y por sus diversas manifestaciones .Como Freud enfatiza en Tres ensayos de teoría sexual, la adolescencia es una etapa de metamorfosis, transformaciones corporales que irrumpen, produciendo una conmoción radical del esquema corporal: el cuerpo se vuelve extraño.
Para el sujeto adolescente, es precisamente el cuerpo, tan íntimo y familiar, lo que se convierte en extraño, en ajeno, dejándolo frente a la vivencia de lo siniestro. Hay aquí lugar para la angustia, “única traducción subjetiva” del objeto a, tomando las palabras de Lacan. Es decir que la angustia es la manera en que ese “vacío”, esa “ausencia”, a la que llamamos objeto a se hace presente para el sujeto.
Recordemos que en el Estadio del Espejo, el niño gira la cabeza hacia el adulto que lo sostiene, entonces es el Otro el que valida la imagen de completa que le devuelve el espejo al niño, habilitándolo a apropiarse de ella en una anticipación. Es decir que el sujeto se apropia del cuerpo por la vía de una imagen ideal. Este proceso involucra a las identificaciones que posibilitan la constitución del “yo”. Del mismo modo, y frente al cuerpo que se transforma, el sujeto adolescente asume como propio el cuerpo con cambios en un proceso en que las identificaciones tienen un papel central. Es aquí donde es importante el sostén del Otro, que posibilita u obtura este proceso.
En este sentido, la angustia funciona como un recurso del sujeto. ¿Qué pasa cuando la angustia está obturada? ¿Cuándo no hay lugar para la angustia? Diversas patologías se hacen presentes. Estas patologías pueden tomar diversas formas: trastornos de la alimentación, adicciones, promiscuidad sexual, fugas del hogar, abulia, entre otras…Se trata de sujetos que llegan a la consulta en posición de objeto, presentando graves perturbaciones de la demanda, ya que no se preguntan en relación a lo que les pasa. Son sujetos con serias dificultades para establecer la relación transferencial, por lo que exigen intervenciones particulares por parte del analista, que posibiliten la entrada en análisis. Hoy, muchos adolescentes vienen a la consulta “traídos” por otros: padres, institución escolar, sistema judicial, etc., sin implicarse subjetivamente en lo que les pasa. Sujetos que muchas veces parecen no sentir angustia, aunque, si los escuchamos, encontramos que muchas de sus actuaciones son manifestaciones de angustia.

Tristeza
La tristeza es un sentimiento de aflicción que todos padecemos alguna vez, se relaciona con la intranquilidad, preocupación, inseguridad, miedo, vergüenza, culpa, pena, malestar, rabia, apatía y desinterés, también se relaciona con emociones positivas como bienestar, alegría, humor e ilusión. Hay personas que la sufren más a menudo y otras que rara vez la padecen. Las personas tristes parecen estar descontentas consigo misma y con la realidad social que les rodea. Pero hay una edad en la que la mayoría de las personas se sienten tristes con mucha más frecuencia, es la adolescencia.
No es raro ver a los adolescentes tristes, quizás no se les ve llorar lo cual cuesta darse cuenta de su tristeza porque la pueden ocultar con la ira, el enfado, la rebeldía o la apatía pero ahí está. La mayoría de los adolescentes pasan por ello, a menudo se sienten tristes o melancólicos.
La tristeza es un sentimiento habitual durante la adolescencia que aparece por varias razones, casi siempre unidas a los procesos de cambios tremendos que viven los adolescentes tanto en el plano físico como en el psicológico y el social.

Las causas más frecuentes pueden ser:

Frustración: es muy habitual que las cosas no sean tal y como el adolescente esperaba. Eso que es un hecho que todos los adultos saben y asumen, es más difícil de sobrellevar en la adolescencia.

Susceptibilidad: en la adolescencia les nace de que no están demasiado seguros de sí mismos. Crecen muy de prisa, viven cambios físicos que los desconciertan, están comenzando a entrar en el mundo de los adultos pero ellos aún no lo son aunque son ya niños. Todo eso provoca inseguridad y la inseguridad hace que los adolescentes se sientan enfadados o heridos con frecuencia por todo lo que hacen las personas que están en su alrededor.

Sensación de pérdida: la mayoría de los adolescentes abandonan la niñez feliz, les gusta sentirse mayores y hacen intentos por convertirse rápidamente en adultos, o al menos por parecerlo. Pero eso no quiere decir que no sufran por abandonar la niñez, que no tengan sensación de pérdida sino más bien sienten que han perdido ese colchón de protección en el que vivieron en su niñez, a veces también temen haber perdido el cariño de sus padres aunque no sea cierto.

Emociones exageradas: los adolescentes sienten todo de forma dramática, la alegría, el amor, la amistad pero también la tristeza. Una de las causas de que eso ocurra la tienen las hormonas que están actuando de manera acelerada y otra parte es debida a los cambios que los mismos adolescentes viven en esa etapa.
Aunque es normal que los adolescentes estén tristes, sus padres deberán preocuparse si los periodos de tristeza son muy largos o si produce en sus hijos pensamientos suicidas, en esos casos se debe buscar ayuda profesional inmediatamente.

Depresión: La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera una que otra vez durante períodos cortos. La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado.


Los síntomas de depresión abarcan:
 Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces.
 Pérdida de placer en actividades habituales.
 Dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño.
 Cambio grande en el apetito, con aumento o de pérdida peso.
 Cansancio y falta de energía.
 Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa.
 Dificultad para concentrarse.
  Inactividad y retraimiento de las actividades usuales.
 Sentimientos de desesperanza y abandono.
 Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio. Uno de los problemas más graves de la depresión es que algunas veces lleva asociado el riesgo de suicidio.
  La baja autoestima es común con la depresión, al igual que los arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente lo hacen feliz, entre ellas, la actividad sexual. Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a prevenir la depresión y disminuir las posibilidades de que se presente de nuevo. La psicoterapia le puede ayudar en los momentos de aflicción, estrés o desánimo y la terapia de familia puede ayudar a los adolescentes que se sienten deprimidos.

Depresión en adolescentes
La depresión puede cambiar la forma como los adolescentes se ven a sí mismos y a sus vidas, así como las personas en torno a ellos. Por lo general ven todo negativamente y son incapaces de imaginar que cualquier problema o situación se puede resolver de un modo positivo.

En ellos, el estado anímico depresivo es común debido a:
 El proceso normal de maduración y el estrés que se presenta con éste.
 La influencia de las hormonas sexuales.
 Los conflictos de independencia con los padres.
También puede ser una reacción a un suceso perturbador, como:
 La ruptura con la novia o novio.
 El fracaso en la escuela. Los siguientes eventos o situaciones pueden causar depresión:
 Agresión o acoso en la escuela o en otra parte.
 Abuso o maltrato infantil, tanto físico como sexual.
  Falta de destrezas sociales.
Acontecimientos estresantes de la vida, como la pérdida de uno de los padres por muerte o por divorcio.

Aislamiento y Soledad
Aislamiento y soledad son definidos como fenómenos asociados a la organización y a la calidad de las relaciones interpersonales. Por soledad entendemos el sentimiento prolongado, desagradable, involuntario de no estar relacionado significativamente o de manera próxima con alguien. Es una apreciación subjetiva, es decir, la persona se siente sola. Este sentimiento de soledad no está producido inexorablemente por aislamiento social (por falta de vínculos con otros). Puede surgir de deficiencias percibidas en relaciones actuales íntimas o derivar de las dificultades en la historia de los vínculos tempranos.

Como combatir la soledad en la adolescencia.
Es necesario identificar las causas de la soledad en los adolescentes. Dentro de las más comunes están:
o Temor al rechazo
o Cambios sociales e inseguridad
o Timidez
o Incomprensión
o Conflictos no resueltos
o Inutilidad
o Separación de seres queridos
o Sentir que no encaja
o Rechazo
o Enfermedad física
o Las criticas
o Criticas de gente influyente o familiares.
La soledad es una de las principales causas de infelicidad, y aunque no constituye un trastorno en sí misma, va normalmente asociada a sentimientos de descontento, frustración y ansiedad que con cierta frecuencia desembocan en depresión. La causa de la soledad en un adolescente invariablemente es la falta de vínculos sólidos con la familia. La falta de sentido de pertenencia.
Algunas veces la soledad en los adolescentes no es solamente un sentimiento sino una realidad. A pesar de verse rodeados de compañeros de estudio no siempre logran establecer lazos de amistad profundos. Muchas veces las relaciones con sus amigos son muy superficiales. Al volver a casa, a lo mejor, se encuentran con un hogar vacío. En tales circunstancias la soledad no es imaginaria sino real. La persona se encuentra sola objetivamente y tal situación puede provocarle sentimientos depresivos o pérdida de la autoestima. El adolescente se vuelve retraído e introvertido fortaleciendo con ello el ciclo de la soledad.
En otras ocasiones el sentimiento de soledad es producto del enfoque que la persona hace de su vida. Cuando alguien centra su atención en sí mismo puede crearse un clima depresivo.
Pero si una persona, en esas condiciones, puede levantar un poco la mirada verá que a su alrededor existen decenas de miles de personas con grandes necesidades y carentes de los más básicos sentimientos de aceptación. Cuando se ve ese mundo necesitado y la vida se abre hacia él los sentimientos de soledad se superan.
El aislamiento, en cambio, se remite a los aspectos objetivos de estar separado de los otros, es la pérdida de comunidad.
Muchas veces, cuando las personas no encuentran mecanismos exitosos de afrontamiento de la soledad terminan enfermando.

Causas del aislamiento adolescente
Podríamos decir que el origen de este trastorno se fundamente en la presión que tienen de su propio entorno y se siente incapaz de cumplir con el rol social que se espera del mismo. Un joven aislado reacciona con un completo aislamiento social para evitar toda la presión exterior. Se encierra en su habitación durante periodos de tiempo prolongados, en algunos casos pueden llegar a ser años. Por lo regular no tienen ningún amigo real, duermen a lo largo del día, y ven la televisión o juegan videojuegos o con la computadora durante la noche.
A menudo se encuentran tristes, pierden sus amigos, se vuelven inseguros, tímidos y hablan menos. Frecuentemente son objeto de burla en el colegio, lo cual puede ser el detonante para su aislamiento, y con frecuencia han vivido muchos momentos de soledad dado que ambos padres trabajan.

Consecuencias del aislamiento
La falta de contacto social y el aislamiento prolongado producen efectos en la mentalidad de los jóvenes, tales como:
 Pérdida de habilidades sociales
 Olvido de referentes sociales
 Menoscaban sus propias referencias morales
 Pierden contacto con el mundo real y con frecuencia es el mundo de la televisión o los videojuegos los que se convierten en su marco de referencia.
 Pierden años de estudio
 Pierden nivel generacional, amigos, familiares
 Su miedo a la presión social puede convertirse en ira, y la pérdida del marco de referencia social puede conducir también a un comportamiento violento o delictivo. En casos extremos llegan a atacar a los padres.
El conjunto de estos efectos negativos hace la “readaptación” en la sociedad más difícil. Temen que los demás descubran su pasado y se muestran vacilantes con la gente, especialmente si son desconocidos. Es por ello necesario que los padres, estén cerca de sus hijos, jóvenes adolescentes, que muestren tendencias a aislarse socialmente, que los ayuden que mantengan una buena comunicación con ellos, dándoles el espacio debido, pero interviniendo cuando sea necesario. Integrarlos en actividades sociales y estando atentos a sus necesidades, no solamente físicas o materiales sino también afectivas y psicológicas.

Acciones agresivas La agresividad es cualquier acción o reacción, sin importar su grado o intensidad, que implica provocación y ataque. No se limita a actos físicos, sino que puede ser de tipo verbal como los insultos e incluso no verbal como gestos y ademanes. La agresividad es una reacción más que se puede tener ante estímulos y situaciones que nos afectan y es un comportamiento normal y necesario para la supervivencia, lo importante es saber cómo manejarla y regularla. Cuando una persona no tiene la capacidad de controlar sus impulsos y permite que sus reacciones agresivas afloren de manera indiscriminada tiene efectos negativos. Estos efectos negativos afectan a la misma persona y a quienes lo rodean. Una persona agresiva encuentra alivio con el miedo y la sensación de poder que le puede llegar a dar ese miedo sobre los demás. Una persona agresiva busca imponer su punto de vista, sus razones (validas o no), sus derechos, y encontrar solo su satisfacción sin importarle los demás. La agresividad se ejerce con violencia; no es solo con acciones físicas como las peleas y los golpes, se puede ejercer con palabras, gestos y cualquier otra acción que genere miedo, culpa, o vergüenza en los demás, incluso hasta el tono de voz puede ser una expresión de agresividad. La agresividad se expande, se contagia, destruye, no es la solución a nada, hace daño principalmente a quienes nos rodean, a quienes nos quieren.

Agresividad en adolescentes El cerebro durante la adolescencia está en un momento muy sensible a la influencia de su entorno, a la baja autoestima y a la ansiedad. La adolescencia es un duro camino para el que lo vive repleto de cambios y confusiones que no hacen otra cosa que incrementar el malestar que ya de por sí viven los adolescentes, es por ello que los adolescentes sean más propensos en esta etapa a conductas agresivas. Los años de la adolescencia son difíciles de pasar. Los cambios físicos y emocionales se producen a un ritmo rápido y la necesidad de aceptación gana importancia en la vida de un adolescente. Las hormonas asumen el control, las emociones están en alto y cada adolescente tiene que aprender a hacer frente a los nuevos cambios. También están aprendiendo a convivir con los demás y descubrimiento su propia conciencia. Aprender a adaptarse a estos cambios puede crear ira y agresión a veces en algunos adolescentes. Comprender las causas de la ira y la agresión puede ayudar a los padres, profesores e incluso los adolescentes a aliviar estos síntomas. 

Agresión proactiva: Los adolescentes que participan en agresión proactiva típicamente inician el comportamiento agresivo para obtener alguna meta o resultado. Mucho del comportamiento de intimidación, por ejemplo, es agresión proactiva. El intimidador lo comienza y puede estar buscando la aprobación de sus compañeros o, en algunos casos, dinero o bienes de su víctima. Los jóvenes, que con regularidad participan en este tipo de comportamiento físicamente agresivo, normalmente necesitan alguna forma de descargo de sus impulsos agresivos. Agresión reactiva: Los adolescentes que participan en agresión reactiva responden a amenazas percibidas en sus alrededores. A diferencia de sus compañeros proactivamente agresivos, ellos no buscan peleas, pero pareciera que las peleas los encuentran a ellos.

Autodestrucción La autolesión o automutilación consiste en hacerse un daño físico cómo método de alivio al sufrimiento psicológico. A veces el dolor psicológico se hace tan difícil de manejar, que se opta por dañar al cuerpo en un intento de controlar la situación. Esto efectivamente alivia, aunque sea por unos minutos. Sensaciones que se tienen al momento de autolesionarse depende de cada persona y de la situación que se esté viviendo. A veces puede proporcionar calma, en otras un "despertar", hacer sentir "real" a una persona disociada que piensa que ya no siente nada en la vida.

Comportamiento autodestructivo en adolescentes
¿Por qué los adolescentes se agreden a si mismos?
Según Melinda Smith, M.A., y Jeanne Segal, Ph.D, con HelpGuide.org, los adolescentes se lastiman a propósito, porque están bajo estrés extremo o en estado de agitación emocional, y no conocen otra manera enfrentar la situación. Aunque algunos padres se preocupan de que este comportamiento es indicativo de sentimientos suicidas, los deseos de morir muchas veces no están en la mente del adolescente en absoluto. Los cortes u otro tipo de auto-lesiones son sólo una forma de enfrentar los problemas, aunque de una forma muy poco saludable.

Tipos de lesiones a si mismo
Las formas en las cuales los adolescentes pueden dañarse a sí mismos varían, y algunos adolescentes pueden usar un método exclusivamente, mientras que otros utilizarán cualquier medio conveniente en este momento. Algunos métodos comunes de auto-agresión incluyen cortarse y rascarse la piel. Otros adolescentes se queman o se golpean. En algunos casos, un adolescente incluso puede ingerir pequeñas cantidades de una sustancia venenosa en un intento de hacerse daño. Algunos adolescentes que se auto-lesionan también se sacarán varias veces las costras o heridas para evitar la curación.

Señales de advertencia
Si se sospecha que un adolescente se está auto-agrediendo, hay signos que se debería buscar. Comprobar su ropa para ver si tiene manchas de sangre inexplicables en ella. Prestar atención a los "accidentes" frecuentes que tiene. Si continuamente tiene moretones o heridas inexplicables, hay una posibilidad de que estas lesiones sean auto-infligidas. Un adolescente también puede estar escondiendo un comportamiento auto-destructivo si intenta cubrirse, lo que significa que usa camisas de manga larga en medio del verano o tiene miedo de ser visto en pantalones cortos, en el caso de las adolescentes también suelen usar pulseras en exceso para evitar exponer sus cortes. Esto puede ser un intento de ocultar las cicatrices de corte u otras lesiones.

Cómo manejar este problema, a veces un grupo de apoyo es necesario.
Los adolescentes que se auto infligen daño deben aprender métodos positivos de gestión del estrés, según la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. Por ejemplo, animar a los adolescentes a dibujar, escribir en un diario o hacer ejercicio cuando están estresados en vez de utilizar la auto-lesión. También se les puede enseñar a meditar o practicar la respiración profunda o yoga cuando está estresado al máximo. Hablar con los adolescentes sobre la importancia de identificar y hablar sobre sus sentimientos en lugar de volver los sentimientos negativos sobre sí mismos. Trabajar sobre las habilidades sociales del joven y animarlo a hacerse amigos y a unirse a un deporte o club que sea de su interés.

Suicidio

Generalidades

Suicidio es toda conducta consciente que íntegramente está encausada a la autodestrucción de la propia persona ya sea por omisión o por acción. La palabra suicidio se deriva del latín sui (a sí mismo) y de caedere (matar). Es una realidad humana, un escándalo, un tabú. Es una muerte violenta por lo inesperado, súbito, brutal, agresivo, corrosivo, que afecta no solo a la persona que lo lleva a cabo, sino a todo su entorno. Mata la tranquilidad de la familia y le deja un mensaje brutal.
El suicidio es una de las principales y más importantes causas de muerte en el mundo. Se datan de hasta un millón de muertes al año y es la segunda causa de muerte, después de los accidentes, en los jóvenes.
Durante la adolescencia, se presentan en los jóvenes cambios difíciles que les producen ansiedad y depresión y que en ocasiones pueden llegar a una tentativa de suicidio. Esta idea plantea el problema de la depresión como vivencia existencial. La manipulación de la idea de la muerte en el joven suele ser frecuente y puede ser una llamada de auxilio, una forma de comunicar su descontento a los demás, es la pérdida de fe, es desesperanza. El adolescente comienza a cometer suicidio, mucho antes de llegar al acto suicida y mucho antes de vivir las causas detonantes. Todos los suicidios y los intentos suicidas hablan de una crisis emocional, de una perturbación, de un desacuerdo social.
El suicidio es el resultado de un acto de la víctima dirigido contra su propia vida y que puede ser una lesión autoproducida, o la realización de una actividad extremadamente peligrosa que, con toda probabilidad, conduce a un accidente fatal.
Otro tipo de suicidio es el que se conoce como submeditado, en donde la intención de morir no es consciente, de manera que la víctima se autodestruye lentamente.
Personas que padecen una enfermedad provocada por estados emocionales o por sentimientos negativos que afectan la salud física. Otra forma indirecta de autodestrucción consiste en la ingestión de substancias dañinas para la salud como; drogas, alcohol y tabaco.

Según Schneiderman la conducta suicida se puede clasificar en cuatro tipos:

1.- La sensación de que la vida no vale la pena, sentimiento que resulta de un estado depresivo. El adolescente considera que sus sentimientos de minusvalía y desamparo nunca desaparecerán.
2.- Una conducta suicida impulsiva que puede presentarse después de una desilusión, de una frustración o de fuertes sentimientos de enojo.
3.- Una enfermedad grave, que puede llevar al individuo a pensar que no hay otra salida.
4.- El intento suicida como medio de comunicación, en el que el adolescente no desea morir, pero quiere comunicar algo por medio del suicidio y cambiar la forma en que lo tratan las personas que lo rodean.
En la gran mayoría de los casos de suicidio, existe un elemento de comunicación en el comportamiento del adolescente y que se exterioriza con llamadas de auxilio.
Éste inicia con ideaciones suicidas y puede presentarse en forma verbal, a través de amenazas o fantasías, o de manera no verbal, en donde surgen verdaderos intentos de autodestrucción y comportamientos dañinos, menos inmediatos o bien verdaderos intentos de autodestrucción.
La adolescencia, es considerada como una etapa dolorosa en la que el joven pasa por cambios difíciles que le producen ansiedad y depresión. La tentativa de suicidio es una conducta significativa en esta etapa y plantea el problema de la depresión como vivencia existencial y como una verdadera crisis.

Para Beachler el suicidio puede tener varios significados:

1. La huida; que es el intento de escapar de una situación dolorosa o estresante, atentando contra la propia vida, ya que ésta se percibe como insoportable y que está fuera de control.
2. El duelo; después de una pérdida importante para la persona y que no ha podido manejarse adecuadamente.
3. El castigo; se presenta cuando el adolescente se siente responsable de un acto negativo y el intento suicida se dirige a expiar una falta real o imaginaria.
4. El crimen; cuando el adolescente atenta contra su vida e intenta llevar a otro a la muerte.
5. La venganza; cuando se atenta contra la vida y se intenta provocar el remordimiento de otra persona.
6. El chantaje y la llamada de atención, con los que se intenta ejercer presión sobre el otro.
7. El sacrificio; en el que se atenta contra la vida para adquirir estima y valor considerado superior, es morir por una causa.
8. El juego; cuando se atenta contra la vida, para probarse a sí mismo o a los demás, que es valiente y forma parte del grupo.
Algunos autores consideran que la impulsividad propia de los adolescentes, explica en parte el acto suicida. Entre mayor sea la impulsividad del individuo, mayor es la posibilidad de autodestrucción. Peck; considera a la conducta autodestructiva como un mecanismo utilizado por los adolescentes para manejar el estrés y las situaciones difíciles de la vida. Encuentra una relación entre la incapacidad del joven para manejar situaciones angustiantes y el miedo al fracaso.
La conducta suicida del joven no puede considerarse como un acto plenamente dirigido por el deseo de morir, el intento suicida involucra un debate interno entre el deseo de morir y el de seguir vivo. El adolescente que intenta suicidarse, lucha internamente entre ambos deseos.

El medio ambiente y el adolescente suicida
En toda conducta destructiva, existe una buena cantidad de agresión, que puede dirigirse hacia adentro; es el caso de los estados depresivos y las tendencias autodestructivas o dirigirse hacia afuera; por medio de actos delictivos o agresivos.
Cuando la agresión se dirige hacia afuera, se establece una relación entre el que agrede y quien recibe la agresión. Esta interacción puede darse en muchos niveles, de forma verbal o física. Cuando el adolescente percibe cierto rechazo o la situación familiar le causa sentimientos de enojo y de agresión, expresará estos mismos sentimientos por diversos medios y la familia recibirá estas expresiones agresivas de la misma forma. Cuando el suicidio ocurre dentro de un contexto como éste, el comportamiento autodestructivo resulta ser la forma en que puede comunicar a los demás sus sentimientos, súplicas o demandas que no sabe expresar de otra manera.
La seriedad del intento suicida radica en lo que el joven hace o deja de hacer para ser descubierto antes de morir. Si el fin del acto es comunicar un estado de descontento en general, el joven provocará ser descubierto antes de alcanzar su cometido de morir; sin embargo, aunque esta actuación es de menor gravedad que la de un adolescente que arregla todo para no ser descubierto, siempre debe prestarse la atención debida y ayudar al joven a elaborar y superar la crisis por la que pasa.
Existen algunos factores que pueden fomentar el suicidio en los adolescentes, pero que no son decisivos para que éste suceda. Se puede contribuir a la confusión y la depresión del joven, pero es la conjunción de una diversidad de factores los que contribuyen para llegar al extremo de la autodestrucción.
Generalmente, el individuo suicida pedirá auxilio de una u otra forma. Hay que atender las señales que el joven manifieste, pues existe la posibilidad de ayudarlo o de buscar el apoyo profesional para que aprenda a manejar efectivamente sus problemas.
La fuente principal de apoyo y aceptación tendría que ser la familia, pero en ocasiones la inexperiencia y las propias vivencias pueden alterar el funcionamiento de ésta.
Es importante descubrir el problema a tiempo para buscar soluciones reales y no centrarse únicamente en buscar culpables.
El suicidio entre los jóvenes es una tragedia no mencionada en nuestra sociedad, ya que es considerada como un tabú, un escándalo y por estar estigmatizada. De manera tradicional se ha evitado la idea de que nuestros jóvenes encuentran la vida tan dolorosa, que de forma consciente y deliberada se causan la muerte. En algunos casos puede ser más fácil llamar " accidente" a un suicidio. Las otras víctimas del suicidio son los parientes y amigos que tienen que enfrentar todo lo que implica este acto.



Para profundizar acerca de los problemas adolescentes en cuanto a miedos, ansiedad, fobias, etcétera; le dejamos el siguiente powerpoint presentado en clase por unos compañeros.
Ver..

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